Víctor Manuel Ayala Sánchez
Fuente: COLOMBIA NUNCA MAS
1. Conductor
Hechos
Masacre: 19 COMERCIANTES 6/7-Oct-87
Víctimas en estos hechos: 19 (Asesinadas: 2- Desaparecidas: 17)
El 6 de octubre de 1987, un grupo de paramilitares de las Autodefensas de Puerto Boyacá secuestró en el municipio de Puerto Araujo, Santander, a 17 comerciantes que transportaban mercancía desde Cúcuta a varios pueblos de Antioquia. Los ‘paras’ junto a miembros de Ejército llevaron a los secuestrados a la finca El Diamante, en Puerto Boyacá en la que los torturaron y asesinaron, para luego arrojar los cuerpos al Río Magdalena. Dos comerciantes más, que 15 días después fueron a buscar a sus compañeros, también fueron secuestrados y asesinados. Las víctimas vivían de comprar todo tipo de productos en la frontera con Venezuela y en su camino de regreso a Antioquia, tenían que atravesar parte del Magdalena Medio. Según testimonios de ex paramilitares como Jesús Baquero Agudelo alias ‘El Negro Vladimir’, los comerciantes fueron señalados de ser supuestos colaboradores de la guerrilla y de comprar armas a miembros de la Guardia Venezolana para luego vendérselas los insurgentes. La masacre fue dirigida por Henry de Jesús Pérez, jefe de las Autodefensas del Magdalena Medio y dueño del lugar donde se perpetró la masacre. Los ‘paras’ se habían asociado al Cartel de Medellín y a un grupo de militares para controlar la región y desde mediados de los ochenta habían asesinado a centenares de personas señalándolas de ser auxiliadores de la guerrilla. Por los hechos la Fiscalía abrió un proceso a mediados de los noventa contra varios oficiales del Ejército como el general Faruk Yanine Díaz, que murió por enfermedad años más tarde, pero ningún militar fue condenado por esta masacre (1).
Relata la fuente: ''En octubre de 1987 diecinueve personas, la mayoría de ellas dedicadas al comercio de mercancía de contrabando, fueron torturadas y desaparecidas por miembros del Batallón Bárbula y paramilitares del grupo al mando de Henry de Jesús Pérez Duran, por orden del Brigadier General Farouk Yanine Díaz, quien para el momento de los hechos se desempeñaba como Director de la Escuela Militar de Cadetes. El crimen fue justificado con la falsa acusación de que los comerciantes transportaban armas para la guerrilla, pero según familiares de las víctimas ''estos se movilizaban por una zona donde la guerrilla tenía presencia y cuando pasaban por los retenes debían pagar una cuota con contrabando, por ejemplo, les pedían que les trajeran crema dental y cosas de aseo personal; ellos nunca tuvieron problemas con la guerrilla porque siempre les pagaban la cuota que pedían, pero esa era la única relación que tenían con la guerrilla, por eso ya los paramilitares como que los habían amenazado''.
Las víctimas de este criminal hecho que se ha conocido como la desaparición de los diecinueve comerciantes fueron: ÁLVARO LOBO PACHECO, GERSON JAVIER RODRÍGUEZ QUINTERO, ISRAEL PUNDOR QUINTERO, ÁNGEL MARÍA BARRERA SÁNCHEZ, ANTONIO FLÓREZ CONTRERAS, VÍCTOR MANUEL AYALA SÁNCHEZ, ALIRIO CHAPARRO MURILLO, ÁLVARO CAMARGO, GILBERTO ORTIZ SARMIENTO, REINALDO CORZO VARGAS, LUIS HERNANDO JÁUREGUI JAIMES, LUIS DOMINGO SAUZA SUÁREZ, JUAN ALBERTO MONTERO FUENTES, RUBÉN EMILIO PINEDA BEDOYA, CARLOS ARTURO RIATIGA CARVAJAL, JUAN BAUTISTA, ALBERTO GÓMEZ y HUBER PÉREZ
Desde tiempo atrás Yanine Díaz había ordenado a un teniente de apellido Salinas, vinculado al B-2 del Batallón Calibío, ''investigar a quienes contrabandeaban electrodomésticos y camuflaban armas para la guerrilla'. Según declaró ante la Fiscalía Alonso de Jesús Baquero Agudelo: ''Yanine estuvo encima del asunto de los comerciantes porque sabía que eran auxiliadores de la guerrilla. Escuché la grabación en que Yanine le decía a Pérez que era inconcebible que no hiciéramos nada si nos estaban pasando las armas por las narices para llevárselas a la guerrilla''.
El crimen fue planeado durante una reunión en las oficinas de ACDEGAM en Puerto Boyacá, en la que participó el Teniente Coronel Hernando Navas Rubio, Comandante del B-2 de la XIV Brigada, quien les aseguró que ''los comerciantes introducían a la zona armas y municiones con destino a la guerrilla''. Allí se acordó la coordinación con el Comandante de la V Brigada, Brigadier General Juan José Alfonso Vacca Perilla, delegando al Mayor Oscar de Jesús Echandía Sánchez y al Sargento Otoniel Hernández Arciniegas, quienes se encargarían coordinar con Alonso de Jesús Baquero Agudelo, la vigilancia de la caravana hasta que llegara al lugar donde estaban los paramilitares. También hubo coordinación con el Teniente Hugo Isaac Pertuz González, adscrito al Batallón Nueva Granada.
LOS HECHOS
El 8 de octubre de 1987, diecisiete de las víctimas se movilizaban en caravana de cuatro vehículos (un camión, un campero, una camioneta y un taxi) hacia la ciudad de Medellín (Antioquia) con mercancía de con- trabando que traían de Venezuela, avaluada en 70 millones de pesos, cuando fueron interceptados en la Inspección de Policía Puerto Araujo, de Cimitarra, por los miembros del Batallón Calibío: Teniente Néstor Raúl Vargas Morales y Cabos Segundos José Emilio Meléndez Portilla y Luis Eduardo Vera Nieto, quienes los retuvieron durante un tiempo, mientras, al parecer, avisaban por radioteléfono a los paramilitares; luego los dejaron ir; desde allí algunas de las víctimas llamaron a sus familias siendo la última vez que supieron de ellos.
Cuando las víctimas llegaron al sitio Lizama, los paramilitares los estaban esperando. Según declaraciones de miembros del grupo paramilitar, a los comerciantes los detuvieron, los torturaron y los descuartizaron, lanzan- do luego sus cuerpos al río Ermitaño, en un sitio llamado El Mango, en jurisdicción de la inspección de policía Zambito. Los cuerpos nunca fueron encontrados. Con la mercancía que les quitaron montaron el Almacén Q- qui en la plaza principal, en el piso inferior de los juzgados de Puerto Boyacá, manejado por Luz Marina Ruíz de Pérez, la esposa del jefe paramilitar Henry Pérez; el cual, a raíz de las investigaciones, fue cerrado y la mercancía repartida entre los miembros de la Asociación de Campesinos y Ganaderos del Magdalena Medio ACDEGAM-. Los carros que les quitaron fueron escondidos bajo unas carpas prestadas por el alcalde de Puerto Boyacá, Luis Alfredo Rubio Rojas, pero cuando se percataron de que el caso estaba siendo investigado decidieron desaparecer también los automotores, siendo cortados con soplete y lanzados a un lago ubica- do en la hacienda El Diamante.
El 18 de octubre, al no saber nada del paradero de las diecisiete personas y luego de recibir una llamada anónima en la que decían ''vayan por los cuerpos que están siendo pasto de las aves de rapiña'', la esposa de Víctor Manuel Ayala Sánchez y JUAN ALBERTO MONTERO, un hermano de ella, decidieron desplazarse a la zona a buscarlos. Llegaron hasta La Dorada (Caldas) y allí buscaron a JOSÉ FERNEY FERNÁNDEZ DÍAZ, un amigo de Juan Alberto. Juan Alberto y José Ferney se dirigieron a Puerto Boyacá, en una motocicleta, de propiedad de éste último, corriendo con la misma suerte; cuando se movilizaban por la vía a Puerto Boyacá, fueron vistos por los paramilitares conocidos con los alias ''Pedro Mugre'' y ''Mata Patos'', quienes avisaron a la hacienda El Diamante de la presencia de dos personas que estaban indagando por los diecisiete desaparecidos. Más adelante fueron obligados a bajar de la motocicleta en un retén, siendo asesinados a machete, los cuerpos echados en unos costales y tirados el río Ermitaño. La esposa de Víctor llegó hasta Puerto Boyacá en busca de su esposo y su hermano, allí un señor de una tienda le dijo que era mejor que se devolviera para La Dorada si no quería que le sucediera lo mismo que a ellos, así mismo el inspector de policía le dijo que desde que había llegado al pueblo la estaban siguiendo; por lo que se vio presionada a abandonar Puerto Boyacá.
De acuerdo con la investigación adelantada por la Fiscalía, en la desaparición masiva participaron los paramilitares: Gonzalo de Jesús Pérez, Henry de Jesús Pérez Duran, Marcelo Pérez Duran, Wilson de Jesús Pérez Duran, Luz Marina Ruiz de Pérez, Luis Alberto Arrieta Morales, Alonso de Jesús Saquero Agudelo, Efrén Galeano López, Jairo Iván Galvis Brochero, Nelson Lesmes Leguizamón, Carlos Loaiza (administrador de la finca El Diamante), Víctor Hugo Martínez (alias ''Bimba''), Gonzalo Armenta, Alejandro Echandía Sánchez, Hans Ortíz, José Rafael NN, Raúl Andrade, Marceliano Panesso Ocampo, Waldo Patino García, Rafael Pérez, Carlos Alberto Yepes Londoño, Robinson Gutiérrez de la Cruz, José Cuartas (alias ''Pata de Buey'', administrador de la finca Marcetal), Azael NN y los alias ''El Loco Alberto'', ''Chofer Bonito'' ''Carga Larga'', ''Giorgio'', ''Lagartijo'', ''Mene Mene'', ''Santander'' y ''Carevieja'' (otro hermano de Henry de Jesús Pérez)''.
Información Personal
VÍCTOR MANUEL AYALA SÁNCHEZ: La testigo tenía 46 años al momento de la desaparición de su hermano Víctor Manuel. Víctor Manuel Ayala Sánchez tenía 32 años al momento de su desaparición, vivía en Bucaramanga con su esposa, Sandra Montero, y sus dos hijos en común, Caterine y Juan Manuel. Además, Víctor Manuel tenía otro hijo, Víctor Hugo Ayala. La presunta víctima era conductor de un taxi afiliado a la empresa transportadora “Motilones” y tenía otro automóvil afiliado a la misma empresa. Era una persona muy trabajadora, alegre, generosa, solía ayudar y orientar a la testigo en el cuidado de sus cinco hijos, a quienes dedicaba tiempo, ya que ella vivía en una situación muy difícil. Víctor Manuel siempre estuvo pendiente de las necesidades y gastos de sus padres y de los de la testigo.
La testigo supo de la “desaparición” de su hermano cuando su madre le comentó que la esposa de Víctor Manuel le había contado que él “no aparecía”. Por ese motivo, Sandra fue a buscarlo a “la Dorada”, lugar donde también desapareció su propio hermano, y estando allí le dijeron que se fuera de ese lugar porque la situación era muy peligrosa.
A partir de ese momento la testigo y sus familiares fueron a la Brigada, a la Procuraduría, a las emisoras y al periódico “Vanguardia Liberal”. En la Brigada y en la Procuraduría no recibieron apoyo, en esta última les dijeron que estaban investigando pero no les dieron información. En las emisoras les brindaron apoyo porque daban noticias, entrevistas y estaban pendientes del paradero de las personas desaparecidas.
Las consecuencias de la “desaparición” de Víctor Manuel en su familia fueron muy grandes. Sus padres y su cuñada pasaron muchas necesidades. La esposa de Víctor Manuel pasó muchas necesidades desde su desaparición, debió comenzar a trabajar para responder por sus hijos, en especial por uno que se enfermó; incluso tuvo que irse a vivir con su madre.
La madre de Víctor Manuel lloraba siempre, decía que quería morir, estaba muy enferma, tuvo que acudir a un psicólogo, adelgazó mucho y casi no podía dormir y, si lo hacía, soñaba con su hijo. Desde entonces ella vive muy enferma. El padre de Víctor Manuel guarda mucho resentimiento y dejó de “creer en las instituciones”, porque nunca les dieron respuesta o apoyo en la búsqueda de la presunta víctima.
La testigo siente dolor, rabia y desesperación como consecuencia de la desaparición de su hermano. Él era un gran apoyo para ella.
En este caso “no se ha hecho justicia” porque muchas personas que se encontraban involucradas no fueron investigadas. La testigo pide a la Corte que se haga justicia y que se realice un recordatorio de “la memoria de los desaparecidos” en Bucaramanga. La testigo cree que eso aliviaría a la familia y que ayudaría a que los hechos no queden impunes.
También pide que se les informe sobre el paradero de la presunta víctima para poder darle sepultura.
TESTIMONIO DEL SEÑOR MANUEL AYALA MANTILLA, PADRE DE LA PRESUNTA VÍCTIMA VÍCTOR MANUEL AYALA SÁNCHEZ
El testigo tenía 69 años al momento de la “desaparición” de su hijo Víctor Manuel, quien se hacía cargo de todos los gastos de su casa y de sus gastos médicos.
La presunta víctima tenía alrededor de 33 años cuando “desapareció” y vivía en Bucaramanga con Sandra Montero y sus dos hijos en común, Caterine y Juan Manuel. Además, Manuel tenía otro hijo, Víctor Hugo. La presunta víctima trabajaba como conductor de dos taxis afiliados a una empresa de transporte llamada “Motilones” y hacía viajes en el recorrido Bucaramanga-Cúcuta.
Cuando el testigo supo de la desaparición de su hijo fue a presentar una denuncia a la estación de Policía. Luego fue a la prensa y a la radio. También fue a la Quinta Brigada del Ejército, en donde el general que lo atendió se burló de él. Ante ello, volvió a la radio y al diario “Vanguardia Liberal”, donde le indicaron que pusiera una denuncia ante el Procurador de Santander, quien le indicó que acudiera ante el Procurador General en Bogotá, quien no los recibió. Posteriormente asumió el cargo un nuevo Procurador, quien los recibió e inmediatamente llamó al Ministerio de Justicia y al Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), momento a partir del cual comenzaron las investigaciones. El testigo realizó cuatro viajes a Bogotá para denunciar lo sucedido a su hijo.
Una de las personas que participó en la “desaparición”, después relató que “los habían despedazado y los habían botado al río”.
La esposa del testigo cambió mucho, se enfermó, no puede salir de la casa, permanece acostada, llora mucho, le apareció un soplo en el corazón, perdió la voz, y casi no puede comer.
Desde la desaparición de su hijo el testigo sintió mucha desesperación, una lucha terrible, mucha rabia, impotencia y dolor. A partir de ese momento el testigo y su esposa pasaron muchas necesidades, ya que Víctor Manuel era quien se encargaba de ellos. El testigo se siente muy mal por no saber dónde están los restos de su hijo. Además, el que no se haya sancionado a los responsables, esto es, “las autodefensas” y “cómplices del gobierno”, le produce dolor e impotencia por la impunidad que ello implica.
El testigo solicita a la Corte que se haga justicia. El testigo quisiera que les entreguen los restos de su hijo para darle cristiana sepultura y que se haga “una placa o algo semejante” para recordar a las presuntas víctimas (TESTIMONIO DE LA SEÑORA MIRYAM MANTILLA SÁNCHEZ, HERMANA DE LA PRESUNTA VÍCTIMA VÍCTOR MANUEL AYALA SÁNCHE - CIDH Corte Interamericana de Derechos Humanos (http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_109_esp.pdf)
Fuentes:
- 1. RUTAS DEL CONFLICTO Masacre 19 Comerciantes (http://rutasdelconflicto.com/interna.php?masacre=94#sthash.67EbTWce.dpuf)
- 2. COLOMBIA NUNCA MAS - Desaparición 19 comerciantes y masacre La Rochela (http://www.derechos.org/nizkor/colombia/libros/nm/z14I/anexo.html)
