El 13 de abril de 1998 en Medellín, Antioquia, el investigador del CTI, LUIS FERNANDO GÓNZALEZ JARAMILLO, salía para su trabajo a las 7:55 de la mañana cuando unos hombres que pasaron en un carro Daewoo le dispararon cuatro veces en la cabeza. Según el libro Memoria de la impunidad en Antioquia, González investigaba la muerte de su compañero Jaime Piedrahita y las desapariciones de milicianos ocurridas entre 1995 y 1996.
Relata la fuente: "La orden fue clara. El detective que se atreva a indagar alguno de los miembros de la Oficina de Envigado debía ser asesinado. Hasta ahora se conocía la historia de Pablo Escobar, que mató a los dos agentes del DAS que osaron seguirlo, pero lo que no se sabía era que sus herederos en el mundo de la mafia habían tomado nota y aplicaron un modus operandi que por lo sistemático resulta macabro. Entre 1997 y 1999 asesinaron a 12 investigadores del CTI que decidieron investigar a la cúpula de la mafia y de los paramilitares en Antioquia. Hace unas semanas, el fiscal 45 de Justicia y Paz, Albeiro Chavarro, le imputó a Diego Fernando Murillo, alias don Berna, 34 delitos, entre los cuales se encontraban las muertes de los investigadores. Estos casos reposaron más de diez años en los anaqueles sin encontrar a los culpables. Las muertes fueron idénticas: los abordaron saliendo de sus casas, lugares de trabajo o de estudio. Sicarios en motocicletas les dispararon en la cabeza".
Fuentes:
1. Los 12 investigadores del patíbulo - Semana.com, 10 junio 2012