Pedro Luis Valencia Giraldo
Fuente: FUNDACIÓN MANUEL CEPEDA VARGAS
1. Médico
1. Sin datos -
2. Defensor de Derechos Humanos -
Hechos
El 14 de agosto de 1987 en Medellín, Antioquia, paramilitares asesinaron a PEDRO LUIS VALENCIA GIRALDO, 48 años, médico, profesor de la Facultad de Enfermería y Salud Pública de la Universidad de Antioquia y dirigente de ASPU, defensor de Derechos Humanos, dirigente comunista y Senador de la República por la Unión Patriótica.
Relata la fuente" Dos años antes del fatídico 14 de agosto de 1987, las amenazas y persecuciones se intensificaron. Empezaron a llegar a su casa sufragios lamentando la muerte de su esposa o la de él. Por aquel entonces, vivían cerca de las instalaciones de la Cuarta Brigada del Ejército. Las llamadas telefónicas tampoco se hicieron esperar. A altas horas de la noche, o en la madrugada, recibían llamadas amenazantes o simplemente colgaban para generar inestabilidad emocional.
Son demasiados los recuerdos de las agresiones contra el y su familia…Una mañana, de tantas tenebrosas, alguien pasó en un carro disparando a la puerta principal de su casa aumentando así la zozobra y el pánico.
Los asesinos que lo buscaban por todos lados se equivocaron ese día de carro y dinamitaron otro, del mismo modelo y color al de Pedro Luis, el cual lo estacionaba en el Departamento de Música de la Universidad de Antioquia, donde estudiaba su hija. Se supo de la equivocación porque los terroristas llamaron al dueño del carro dinamitado a disculparse.
El día anterior a su asesinato, Pedro Luis había participado en una multitudinaria marcha por la paz, la vida y la defensa de los Derechos Humanos, que recorrió las principales calles de Medellín. Ya en la noche, y presintiendo su muerte, se despidió de su amada Beatriz Elena, recordándole lo mucho que la amaba, y también le dijo que antes él sentía mucho miedo por que lo mataran, pero ahora, ese miedo había desaparecido.
La mañana del 14 de agosto de 1987, y ante las constantes evasivas que Pedro Luis le había hecho a la muerte, hombres fuertemente armados chocan un Jeep contra la puerta del garaje de su casa, entran y le descargan toda la furia de su cobardía, descargaron todo el miedo que sentían al estar frente a un hombre convencido de su lucha, incorruptible, por eso le dispararon 42 proyectiles de bala, queriendo matarlo porque sabían que era invencible.
Pedro Luis había sido asesinado a pocas cuadras de la IV Brigada del ejército, talvez por ellos mismos, talvez con su complicidad, con su aquiescencia. La gente que vio el operativo dice que los asesinos iban vestidos con prendas militares y que los dirigía un hombre vestido de civil, que más tarde se vino a saber, por él mismo, que era Carlos Castaño Gil, un criminal de lesa humanidad, un confeso genocida al servicio de una política de Estado contra la oposición política.
La muerte de Pedro Luis había sido anunciada. Todo estaba planeado, “había que matar a todos los que habían salido elegidos en las elecciones de 1986,” asi lo decía el macabro “Plan Baile Rojo”, bautizado de esta forma por sus perpetradores. Había que impedir el posicionamiento de la Unión Patriótica a sangre y fuego. Ya habían asesinado al Representante a la Cámara Leonardo Posada el 30 de agosto de 1986 en Barrancabermeja, y al Senador Pedro Nel Jiménez, dos días después, en Villavicencio, Meta" (1).
Antes de las seis de la mañana del viernes 14 de agosto, cinco individuos que vestían uniformes policiales llegaron a la casa del profesor de la Facultad de Ingeniería y Salud Pública y además senador de la Unión Patriótica Pedro Luis Valencia Giraldo, con el pretexto de un allanamiento en busca de armas. Cuando Beatriz Zuluaga, esposa del congresista Valencia, respondía a los supuestos policías, una camioneta tumbó la puerta del garaje y sus ocupantes asesinaron a Valencia con ráfagas de ametralladora. El examen de necropsia determinó que le propinaron 42 impactos de bala.
Beatriz Zuluaga recuerda que el día anterior, cuando llegaron a casa después de la Marcha de los Claveles, su esposo le dijo que había perdido el miedo porque sabía que lo iban a asesinar. En el momento del ataque, ella corrió a tapar los ojos de sus hijos de seis y diez años para que no vieran a su padre masacrado. Tiempo después, cuando lo vio en televisión convertido en vedette de las autodefensas, identificó al hombre que comandó el asalto: Carlos Castaño. Beatriz Zuluaga y sus hijos tuvieron que marchar al exilio y, cuando retornaron, su hijo menor, Santiago, se suicidó agobiado por el recuerdo. El mismo que conserva su hija Natalia: “A mi papá le dieron varios tiros. Gateaba y le seguían dando. Bañado en sangre y continuaban”. Hoy Natalia Valencia es compositora y catedrática, y rememora a su padre como un médico que entendía que muchas enfermedades se curan más con reformas sociales que con medicina. “Éramos una familia amorosa, con padres comprometidos en la igualdad, pero después todo fue distinto. Un carro rojo pasaba todos los días frente a la casa, hasta que alguien le advirtió a mamá que iban a matarla. Fueron once años fuera de Colombia” (2).
Fuentes:
- 1. EN MEMORIAN DE PEDRO LUIS VALENCIA GIRALDO. HASTA SIEMPRE COMPAÑERO - REINICIAR, Medellín, Agosto 14 de 2007
- 2. SEIS MESES DE TERROR EN ANTIOQUIA - colombia2020.elespectador.com, 12 agosto 2017
