El 22 de noviembre de 1986 en El Castillo, Meta, un grupo de hombres fuertemente armados y vestidos con prendas de uso privativo de las fuerzas armadas comandados por el paramilitar Marcos Silva, incursionaron hacia las 3 de la madrugada en la vivienda del campesino José Antonio Guerra, quien vivía con su familia y unos amigos que habían llegado procedentes del municipio de Viola (Cundinamarca) en busca de trabajo en las actividades agrícolas.
Luego de golpear a los hombres y de inmovilizar a las mujeres y a los niños, asesinaron en presencia de todos, a VIDAL RAMÍREZ y a ÁNGEL MARÍA RODRÍGUEZ. Posteriormente, amarraron a MARIO HUERTAS SOLORZANO, MANUEL GALINDO PEDRAZA, MIGUEL ANGEL MONTOYA y a JOSÉ ANTONIO GUERRA y los arrastraron en dirección desconocida, llevándose con ellos los cadáveres de las dos personas que momentos antes habían asesinado en el interior de la vivienda. Antes de salir, el grupo inscribió en las paredes con dentífrico las siglas del E.P.L. (1).
El sábado 22, a las cuatro de la mañana, una patrulla del Ejército penetró en la vereda Alto Cubarral de Medellín del Ariari (Meta). Los uniformados que no ocultaban su carácter de militares, procedieron violentamente a sacar de sus hogares a los siguientes campesinos: Mario Huertas Solórzano, de 59 años; Manuel Galindo Pedraza, de 22 años; Jorge Antonio Guerra, de 23 años; Miguel Ángel Montoya, de 45 años; Ángel María Rodríguez, de 30 años y Vidal Ramírez, de 29 años, a los que asesinaron.
Los primeros a ser vilmente ejecutados fueron Ángel María Rodríguez y Vidal Ramírez, a los cuales acribillaron y arrojaron a una cañada. Se llevaron entonces a los demás labriegos que habían secuestrados. Sus cadáveres, blanco de torturas, fueron hallados después junto a una escuela de Alto Cubarral.
Del grupo masacrados eran militantes comunistas Ángel María Rodríguez y Vidal Ramírez. Entre los otros había liberales y conservadores. Jorge Antonio Guerra era reservista del Ejército. Al ser conducido por el grupo militar sacó su libreta, mostrándosela. El que conducía el destacamento le gritó: “Su libreta nos importa un culo!” (2).
Todas las víctimas eran militantes de la Unión Patriótica (3).
Fuentes:
1. COLOMBIA NUNCA MAS Zona 7ª - La década del Genocidio, Capítulo III 1985 -1996
2. VOZ Noviembre 27 de 1986
3. REINICIAR Fundación para la Defensa y Promoción de los Derechos Humanos – Caso Unión Patriótica: Hechos de violaciones a los Derechos Humanos, Bogota 11/02/94