El 7 de enero de 1999 en Medellín, Antioquia, el ex investigador del CTI, JORGE FERNÁNDEZ, fue asesinado de disparos en la cabeza mientras mostraba a su hijo el taxi en el que iba a empezar a trabajar.
JORGE FERNÁNDEZ, había sido jefe de la Sala de Información y Análisis del CTI, no soportaba las traiciones de sus compañeros y los denunció ante sus superiores. En respuesta, lo declararon insubsistente. Dos días antes de ser asesinado, le había contado a su compañero Diego Arcila que lo habían amenazado.
Relata la fuente: "La orden fue clara. El detective que se atreva a indagar alguno de los miembros de la Oficina de Envigado debía ser asesinado. Hasta ahora se conocía la historia de Pablo Escobar, que mató a los dos agentes del DAS que osaron seguirlo, pero lo que no se sabía era que sus herederos en el mundo de la mafia habían tomado nota y aplicaron un modus operandi que por lo sistemático resulta macabro. Entre 1997 y 1999 asesinaron a 12 investigadores del CTI que decidieron investigar a la cúpula de la mafia y de los paramilitares en Antioquia.
Hace unas semanas, el fiscal 45 de Justicia y Paz, Albeiro Chavarro, le imputó a Diego Fernando Murillo, alias don Berna, 34 delitos, entre los cuales se encontraban las muertes de los investigadores. Estos casos reposaron más de diez años en los anaqueles sin encontrar a los culpables. Las muertes fueron idénticas: los abordaron saliendo de sus casas, lugares de trabajo o de estudio. Sicarios en motocicletas les dispararon en la cabeza".
Fuentes:
1. Los 12 investigadores del patíbulo - Semana.com, 10 junio 2012