Álvaro Salon Archila
Fuente: CINEP Y COSPACC
Hechos
El lunes 23 de abril de 2007, en la vereda San Gregorio, kilometro 5 vía a Tame, ALVARO SALÓN ARCHILA, de 42 años de edad, Cacique del Resguardo Indígena Chaparral Barronegro, de la etnia U´wa, transitaba junto con su esposa MARLENY CAMARGO por un camino con destino a la parcela donde iban a cosechar productos agrícolas para la alimentación de su familia. Él iba montado en un burro y ella en una mula. Hacía pocos minutos habían preguntado a los militares que encontraron en la carretera si podían seguir y ellos les respondieron afirmativamente. Unos cien metros más adelante sonó una explosión; en ese instante perdía la vida el Cacique, en presencia de su esposa y en una zona controlada militarmente por el Ejército Nacional. Sin embargo, el Ejército presentó el hecho como si se tratara de una mina anti personas y desconociendo completamente su condición de autoridad indígena.
Para la Comunidad es claro que allí se perpetró un atentado mortal contra su Cacique, pues el burro en el que montaba no fue afectado físicamente por la supuesta “mina” y el cadáver de ÁLVARO sólo presentó un orificio de bala a la altura de la sien. Se comprobó también que varias personas que transitaron antes por el sitio no fueron afectadas por las minas y que el Ejército y la Fiscalía se negaron a dar acceso a la familia y a la comunidad étnica al acta de necropsia. A esto se suma la contaminación de pruebas en las diligencias judiciales que se adelantaron y afrentas realizadas conscientemente por el Ejército para significar humillación, desprecio y ofensa a los valores étnicos y humanos más sagrados, como el hecho de arrojar el cadáver desnudo en el cementerio como el de un NN., desconociendo y pisoteando su carácter de autoridad indígena. Se supo, además, posteriormente, que los militares que se comunicaron por teléfono luego del atentado, sabían perfectamente quién era la víctima, y a un joven que pasó a la misma hora por el lugar, los militares le pidieron que declarara y afirmara que era la guerrilla la que había matado al Cacique. Hechos posteriores confirmaban que el atentado era sólo una pieza de una persecución más amplia. La sobreviviente y testigo del caso desde aquella fecha ha venido siendo perseguida por tropas del Ejército Nacional, las cuales en varias ocasiones han señalado a la comunidad indígena de ser colaboradora de la guerrilla, y en muchos casos han realizado censos, de manera arbitraria e ilegal, de varias familias comuneras.
Si se remueve la envoltura del montaje con que burdamente se quiso justificar la muerte de una autoridad indígena, aparecen con nitidez los elementos del crimen de Ejecución Extrajudicial, como violación grave de los derechos humanos fundamentales, y del Homicidio Intencional de Persona Protegida, como infracción grave al DIH. Los elementos de análisis antecedentes y consecuentes de este crimen, revelan la confección de un MONTAJE encubridor del crimen. Si bien los peritajes técnicos desmontan con facilidad la inexistencia de la “mina”, al menos como causa del deceso, los peritajes sociológicos dejan al desnudo los móviles de la persecución de un líder indígena que tenía muy claros los derechos constitucionales de su etnia y la cosmovisión ancestral de sus mayores que lo enfrentaban con el saqueo del petróleo y la destrucción del territorio y del medio ambiente que las multinacionales han pretendido perpetrar allí, encontrándose con su resistencia insobornable.
Fuentes:
- 1. CINEP Y COSPACC Noche y Niebla - Casanare: Exhumando el Genocidio
