Arlinson Duque Gómez (Flórez?)
Fuente: REINICIAR
1. Campesino
Hechos
El 7 de septiembre de 2004 en Cartagena del Chairá, Caquetá, a las doce del día, miembros del Ejército Nacional adscritos a la Compañía Cali, Batallón Contraguerrilla No. 60. asesinaron a ARLINSON DUQUE GÓMEZ, de 23 años de edad, en la vereda La Laguna y en inmediaciones de la finca conocida como Casa Roja.
Señala la denuncia: “... siendo domingo 5 de Septiembre, a eso de las 11:00 a.m., llegaron a la casa de la esposa de Árlison un grupo muy numeroso de militares, pidieron agua y registraron la casa. Luego de esto, preguntaron dónde quedaba la finca Casa Roja, luego de que la señora les manifestó el lugar, ellos expresaron que los que allí se encontraban eran guerrilleros. 30 minutos después llegó el Ejército a Casa Roja, le pidieron papeles a todos los campesinos que allí se encontraban, requisaron la casa como lo habían hecho en otras viviendas vecinas. Luego de no encontrar nada anormal, los dueños de la finca les regalaron a los militares una vaca, la que Árlison mató y preparó.
Esa noche los uniformados amanecieron por todos los alrededores de la casa. Al día siguiente, a las 3:00 p.m. Árlison autorizado por los militares, salió de la finca y fue por su esposa e hijos que se encontraban en una finca vecina. De ahí pasaron hacia la finca del padre de Árlison, donde amanecieron.
Por su parte, el ejército que tenía detenidos a los campesinos que se encontraban en la finca Casa Roja y habitantes de fincas vecinas, obligó a un grupo de ellos a que los llevaran hasta donde se encontraba Árlison y su familia. Allí llegaron los militares, vestidos de civil, en la embarcación de los dueños de la finca Casa Roja.
En el momento que arribaron, la familia Duque se encontraba desayunando, Árlison escuchó el motor de la embarcación que llegó y salió a mirar quién era, se dio cuenta, que era el ejército, los que llegaron mal humorados, deteniéndolo de inmediato. Fueron hasta la casa, sacaron al patio a los que allí se encontraban y los hicieron tirar boca a bajo con las manos en la nuca, al lado de ellos de forma intimidatoria desaseguraron sus armas, les apuntaban con los fusiles, les preguntaban por la guerrilla. A Arlison lo golpearon, lo tiraron al suelo, le apuntaron con fusiles. Luego entraron a la casa y la revolcaron. Uno de ellos pidió un lazo, según él, para amarrar unos plátanos, pero ataron fue a Árlison. Lo sujetaron del cuello y de las manos, le vendaron los ojos y a empujones lo llevaron hasta la embarcación. Se encontraba en pantaloneta, sin camisa y en arrastraderas. Los niños, las niñas y la esposa lloraban y le suplicaban a los militares que no se lo llevaran y ellos con aspecto de estar drogados se burlaban de los familiares, le decían a la esposa que dijera en donde tenía él la pistola y el radio. De nuevo, se llevaron a Árlison a las 10:30 a.m. a la finca Casa Roja, allí separaron los hombres de las mujeres y a cada grupo lo encerraron en una habitación. Árlison estuvo afuera de la casa, lo interrogaban, él les decía que no sabía nada, que no le hicieran nada, que no lo mataran, que el no quería dejar huérfanos a sus hijos, de forma burlona relataron las últimas palabras de la víctima los militares a los testigos. A eso de las 12 M, se escucharon tres disparos. Después de que el Ejército lo mató, abrieron las puertas de donde estaban las personas encerradas, diciendo a hora quién sigue. Después, les dijeron que ellos no habían visto nada ni escuchado nada o si no ellos también correrían peligro.
Los militares habían traído de un finca vecina una escopeta, se la pusieron a Árlison, al igual que le colocaron un radio, una granada y una pistola con dos proveedores. Luego de los hechos, los testigos, llamaron al pueblo, llegó la Fiscalía y otros integrantes del ejército, los que se llevaron el cuerpo al casco urbano a las 5:30 p.m. en una piraña, lo tiraron en una orilla del río.
Posteriormente llegó la policía que lo llevó hasta el cementerio, donde dejaron su cuerpo a la intemperie. El papá de la víctima con su compañera al día siguiente se desplazaron hacia Florencia por temor ante estos hechos. Por su parte, la esposa y los seis hijos, se quedaron en el casco urbano, sin donde vivir ni comer, no se han ido porque no tienen como hacerlo, señaló la esposa de Árlison...”
En este mismo hecho, los militares robaron implementos de aseo personal, gallinas y destruyeron vestuario de los campesinos (1).
El 7 de septiembre de 2004, el joven ARLINSON DUQUE FLÓREZ se encontraba de paso en la finca Los Cocos situada en la vereda La Laguna, municipio de Cartagena del Chairá (Caquetá). Mientras desayunaba con su compañera e hijos, fue detenido por miembros del ejército, compañía Cali BCG 60, quienes ya lo habían retenido el día anterior. Los militares llegaron al lugar vestidos de civiles, en una canoa de motor que se deslizaba por el río Caguán y obligaron al señor Duque a tenderse en el patio, junto con sus hijos, con las manos en la nuca mientras requisaban el interior del hogar.
A continuación, el joven Arlinson fue atado y vendado para ser trasladado en canoa a la finca Casa Roja donde los militares mantenían retenidos y encerrados a los dueños de la finca y sus trabajadores desde el día 5 de diciembre de 2004. La víctima fue llevada a un potrero donde fue asesinada con tres disparos. Posteriormente los miembros del ejército manipularon la escena del crimen y pusieron al lado del cuerpo una escopeta, las balas, una granada y un radio de comunicación.
Posteriormente, los militares le comunicaron la muerte del joven a los funcionarios de la Fiscalía, para que realizaran el levantamiento del cadáver, reportando la detención de un subversivo a quien habían tenido que matar a causa de su resistencia armada.
Como antecedentes del caso se tiene que el domingo 5 de septiembre de 2004, miembros del ejército, comandados por Rodrigo Alberto Molina Velazco, de la compañía Cali BCG 60, habían llegado a la vereda La Laguna del municipio de Cartagena del Chairá (Caquetá). En la mañana ingresaron a la finca donde habitaba Arlinson Duque, su compañera e hijos, preguntando por la guerrilla. Después, requisaron la casa, desorganizando su interior. Lo mismo hicieron en las casas vecinas de la vereda. Luego, se trasladaron a la finca Casa Roja, situada en la boca de la laguna del Chairá, requisaron la vivienda de la finca y solicitaron los documentos de identidad de sus moradores y trabajadores, entre ellos, el joven Arlinson Duque Flórez. Así mismo, los militares mantuvieron retenidos a los ocupantes del predio.
El lunes 6 de septiembre de 2004, el joven Arlinson, había obtenido ‘permiso’ del comandante del grupo móvil del Ejército instalado en la finca para salir a atender la grave enfermedad que padecía su madre. En el recorrido hacia el área urbana de Cartagena del Chairá, se hospedaron con su compañera permanente en la finca Los Cocos, donde iban a solicitar dinero prestado para poder continuar el viaje a la cabecera municipal, y es allí en donde el Ejército lo retiene y ejecuta.
Por estos hechos se formuló denuncia penal a través de Reiniciar, ante la Unidad Nacional de derechos Humanos de la Fiscalía.
La conducta de los miembros del ejército implicados en los hechos, al tratar de hacer parecer la ejecución extrajudicial del joven Arlinson Duque como una acción legal en el marco de un combate con un guerrillero demuestra claramente una acción indebida de la fuerza pública para tratar de dificultar las investigaciones y dejar los hechos en la impunidad esto no solo afectaría la condición (B) sino también la condición (C) por tratarse de un intento de las autoridades implicadas por evadir las investigaciones judiciales (2).
