El 27 de enero de 2004 en Rio Viejo, Bolívar, tropas pertenecientes al Batallón Nariño, adscrito a la Brigada 2 del Ejército Nacional, ejecutaron a GIOVANNY VEGA ATENCIO, JAIRO VILLALBA CAMPUZANO, NORBERTO CAMPUZANO ZULETA y OSNEIDER SOLANO ZULETA de 13 años de edad.
De acuerdo a la fuente: “(…) El 27 de enero de 2004, en horas de la mañana, tropas del Batallón Nariño que habían ingresado a la zona desde el 25 de enero del 2004, llegaron hasta una alberca de cianuración (donde se procesa oro), ubicada entre los corregimientos Casa de Barro y Agua Fría. Allí detuvieron a los mineros Giovanny Vega Atencio y Jairo Villalba. Ese mismo día, en horas de la tarde, en el camino que de Casa de Barro conduce a Canónico, en el sitio conocido como el Cerro del Oso, estas mismas unidades del Batallón Nariño, detuvieron arbitrariamente al minero Norberto Campuzano Zuleta y al niño y estudiante Osneider Solano Zuleta de 11 años de edad. Los días 28 y 29 de enero se presentaron bombardeos y ametrallamientos sobre los corregimientos Casa de Barro y Agua Fría. El 30 de enero, los familiares de Giovanny Vega Atencio, Jairo Villalba, Norberto Campuzano Zuleta y Osneider Solano Zuleta, ante su desaparición, se dirigieron al corregimiento Coco en el municipio de Tiquisio, donde se encuentra ubicada una base militar perteneciente al Batallón Nariño del Ejército Nacional. Después de varias horas de espera hablaron con un Capitán de Apellido Espitia, quien se negó a dar alguna razón acerca de los detenidos. El 31 de enero, los familiares de los detenidos insistieron ante el Capitán Espitia, quien les dijo que Giovanny Vega Atencio, Jairo Villalba y Norberto Campuzano Zuleta, eran guerrilleros que habían sido dados de baja por la tropa, y que en dos ó tres días les entregaría los cadáveres. Sobre el niño Osneider Solano Zuleta no dio ningún tipo de información. Posteriormente, en un nuevo contacto entre los familiares de las víctimas con el Capitán Espitia, éste les dijo que las tres personas muertas habían sido señaladas por un supuesto informante como miembros de la guerrilla, y que por esa razón fueron ejecutados. También les dijo que los cadáveres habían sido llevados al municipio de El Banco (Magdalena). Versiones de algunos soldados aseguran que las víctimas fueron asesinadas el 28 de enero en el sector donde fueron retenidos. Los familiares (…) se trasladaron a la base militar del Batallón Nariño, ubicada en el municipio de El Banco (Magdalena), en donde fueron atendidas por una persona que se identificó como fiscal, quien los trató degradantemente y los inhibió de interponer denuncia por los hechos. A los familiares no se les permitió identificar plenamente a las víctimas y no les fueron entregados los cadáveres. Aún se desconoce el paradero del niño Solano Zuleta (…)”.