Froilan Hilario Pelaez Zapata
Fuente:
1.
Hechos
El 6 de mayo de 2002 en Medellín, Antioquia, hombres armados asesinaron de varios impactos de bala al educador FROILAN HILARIO PELAEZ ZAPATA, en momentos en que ingresaba a la escuela Santa Rosa de Lima, en la cual laboraba. Froilan era miembro del Comité Ejecutivo de la Subdirectiva CUT, seccional Antioquia y delegado sindical de la Asociación de Institutores de Antioquia, Adida. Según la denuncia la victima: “Llevaba mas de 20 anos al servicio de la educación y se destacaba por ser un defensor de derechos humanos y por su ardua labor participando en las distintas luchas sociales y sindicales como el proyecto de ley 012 por lo cual, fue amenazado de muerte (…)” (1).
Fue asesinado en una forma bastante brutal. Tal vez no haya asesinato que no sea brutal, pero este en particular tiene un tinte más cruel, en el sentido de que fue atacado precisamente llegando a la institución educativa donde trabajaba, en Santa Rosa de Lima. Él vivía cerca de allí. Parece ser que lo siguieron desde la salida de la casa y ya cuando estaba llegando al colegio le dispararon, dos sicarios. Hay quienes cuentan que Froilán alcanzó a correr unos cuantos metros hacía la portería del colegio y poco antes de alcanzarla cayó desplomado. En medio de la conmoción y luego de que los sicarios huyeran, quisieron levantarlo, pero estaba ya sin signos vitales. Esta noticia para nosotros, como Tribuna Magisterial MOIR, fue un golpe muy fuerte, porque acabaron con la vida de un compañero, amigo y ciudadano muy valioso para la sociedad.
Hasta ese momento Froilán no tenía ninguna amenaza seria; o bueno, nada que pudiera tomarse propiamente como una intimidación. Antes de ese fatídico 6 de mayo del 2002 lo único, podría decirse, había sido el incidente de una amenaza en un panfleto en el mismo colegio, un año y medio atrás, pero eso prácticamente pasó desapercibido porque en todo ese tiempo no ocurrió nada. De hecho él se mantenía muy relajado. Lo cierto es que siempre en las marchas, en las movilizaciones que hacíamos, era el primero en coger el megáfono. Se paraba al frente en el planchón cuando eran marchas por la CUT. Él era la primera voz, el primer agitador en esas marchas, muy virulento al hablar porque hablaba y denunciaba con nombre propio aquellos funcionarios, aquellos gobernantes que eran culpables directos de las persecuciones; y hablaba de la forma como se atentaba contra los derechos de la educación o del magisterio. Algunos hemos pensado que tal vez por esa forma tan virulenta y recia como él denunciaba a estos perseguidores, fue que tomaron alguna retaliación en su contra. Pero después de todo este tiempo nada se ha esclarecido. Es otro caso que tiende a quedar en la impunidad, como muchos otros asesinatos de este tipo en Colombia (2).
Fuentes:
- 1. CINEP & JUSTICIA Y PAZ Banco de Datos de Derechos Humanos y Violencia Política – Noche y Niebla Mayo 2002
