Carlos Francisco Toledo Plata
Fuente: VOZ
1. Médico (Institución: Hospital San Juan de Dios)
1. Sin datos - Universidad Nacional
2. Líder cívico - Sin Datos
3. Sin datos - UIS Universidad Industrial de Santander
Hechos
El 10 de agosto de 1984 en Bucaramanga, Santander, paramilitares del MAS asesinaron a CARLOS FRANCISCO TOLEDO PLATA, 51 años, médico egresado de la Universidad Nacional, líder cívico, militante ANAPO, fundador y dirigente del M-19, recientemente amnistiado por el gobierno de Belisario Betancur. Fue profesor del Departamento de Ciencias Clínicas de la Facultad de Salud de la Universidad Industrial de Santander UIS.
Relata la fuente: "Los primeros objetivos de la estrategia contrainsurgente paraestatal fueron los dirigentes de los movimientos insurgentes que impulsaron la puesta en marcha de los diálogos. Esta estrategia se aplicó exitosamente con el M–19 en Bucaramanga, lugar en el que fue asesinado uno de sus más importantes representantes. El 10 de agosto de 1984, el médico CARLOS TOLEDO PLATA, fundador y dirigente del Movimiento 19 de abril (M-19) fue asesinado por miembros del grupo paramilitar MAS. Carlos había sido recientemente amnistiado por el gobierno de Belisario Betancur; Ese día, al salir de su casa a las 7:30 de la mañana fue interceptado por un hombre que le propinó 11 balazos.
El hecho fue reivindicado por el MAS mediante un boletín que decía: “En nombre de los soldados caídos y de los secuestrados, dimos muerte a Carlos Toledo Plata. El grupo Ricardo Franco tendrá su merecido por suplantarnos. Muerte A Secuestradores MAS. Por lógica y en defensa de la Patria, ejecutamos a Toledo Plata. Habrá más muertes. Le podemos garantizar al pueblo colombiano que los terroristas no llegarán al gobierno. Eso lo garantiza el MAS. Por la salud de la Patria lo hemos hecho. El señor Toledo Plata tiene y ha recibido su merecido. Muerte A Secuestradores MAS se responsabiliza del hecho”.
La impunidad con que se pretendió cobijar el hecho, a pesar de conocimiento de los autores del crimen, llego al punto de señalar, por parte del gobierno y las fuerzas militares, a grupos de izquierda como posibles autores del asesinato. A partir de estas afirmaciones, y con la finalidad de reforzarlas, se procedió con todo tipo de excesos y arbitrariedades contra el pueblo. Detenciones y allanamientos se convirtieron en las herramientas utilizadas por las entidades estatales, quienes vieron en las diferentes organizaciones sociales, y específicamente en sus dirigentes y activistas, los blancos precisos de la represión, sin considerar las diversas manifestaciones en repudio por el asesinato, movilizaciones que acarrearon el incremento de las políticas y métodos de opresión.
Tres días después del asesinato del médico Carlos Toledo Plata, el 13 de agosto de 1984, ISAIAS TRISTANCHO, ORLANDO ARIZA, DAVID FLOREZ, RODRIGO CORDOBA dirigentes de la Unión de Trabajadores de Santander (USITRAS); VICTOR A. SANTOS, ANA CARRILLO, BENJAMIN ROODRIGUEZ y ROBERTO BARAJAS trabajadores y miembros de PROVIVIENDA; y EDUARDO ORDUZ, OSCAR ACELAS, junto con QUINCE PERSONAS más, fueron detenidas por agentes de la policía cuando se realizaba una manifestación en desarrollo del paro cívico convocado por la organización sindical en Bucaramanga por la muerte del Doctor Carlos Toledo Plata. Después de varios días fueron puestos en libertad.
Una vez puesta en marcha la movilización social en repudio del funesto crimen, la fuerza pública y los paramilitares emprendieron una serie de agresiones y ataques -cuyo objeto eran los distintos participantes del paro cívico- con el fin de intimidar y constreñir sus manifestaciones. Las acciones se dirigieron concretamente contra los principales promotores de la protesta, lo que no significa que los procedimientos represivos dejaran de lado a personas que únicamente contribuyeron con su asistencia a los diferentes eventos del paro, hasta el punto de que no solo agentes estatales sino también paramilitares se inmiscuyeron en la comisión de hechos y desmanes ejecutados posteriormente al asesinato, los cuales tenían un punto en común: la represión de la protesta social por los ataques indiscriminados a los activistas políticos” (1).
Esa mañana, como todos los días, el médico Carlos Toledo Plata abordaba, a eso de la siete y media,su Renault 12 break, de placas IS-5265, para dirigirse al hospital San Juan de Dios, donde se desempeñaba desde hacía algunas semanas como Jefe de Traumatología. Hacia las siete y 39 minutos, mientras calentaba el motor del carro y esperaba a su esposa frente a su residencia del barrio Provenza de Bucaramanga, se presentó una vez más un episodio que se ha vuelto casi rutinario en la vida del país: una moto con dos hombres a bordo se acercó al vehículo; el parrillero descendió velozmente de la moto, y abalanzándose sobre el médico que aún no había cerrado la puerta de su carro, le vació un revólver calibre 38 a la altura del abdomen del dirigente del M-19. El asesino, ante los ojos estupefactos de su esposa, Ligia de Toledo, corrió hacia un campero Toyota color rojo, en el cual lo esperaba un tercer hombre para huir rápidamente de la escena del crimen, como segundos antes lo había hecho el que conducía la moto. Pidiendo auxilio a gritos, la esposa del médico se acercó al carro y tendió el cuerpo herido sobre el asiento. Minutos después, se embarcó con él en el carro de un vecino y se dirigieron a la Clínica Bucaramanga. Mientras lo trasladaban a este vehículo, Toledo dijo a su esposa, las que pueden considerarse sus últimas palabras: ―Por mi patria, por mis hijos, he tenido que entregar mi vida‖.La vida que entregaba había sido sin duda poco común. Nacido el 13 de diciembre de 1932 en Zapatoca, Santander, Toledo Plata hizo sus estudios primarios en la escuela pública de su pueblo, la secundaria en el Colegio Departamental del Socorro, culminó sus estudios universitarios en 1959 en la Universidad Nacional de Buenos Aires, doctorándose como médico cirujano y luego se especializó en traumatología y ortopedia en la misma universidad. De regreso a Colombia, a principios de los años sesenta, logró destacarse desde un principio y fue nombrado director del Hospital Infantil de San Luis de Bucaramanga, cargo que ocupó durante siete años y que marcó su formación política, debido a un constante contacto con las clases populares.
En 1968, fue elegido como diputado de la Anapo a la Asamblea de Santander, e inició una vertiginosa carrera política que lo llevó, en 1970, a la Cámara de Representantes. El 19 de abril de ese año, después de las controvertidas elecciones en las cuales resultó derrotado el candidato presidencial dela Anapo, el General Gustavo Rojas Pinilla, Toledo Plata, en compañía de un grupo de militantes de su grupo, sienta las bases de lo que años después será el M-19. En 1976, durante el secuestro del líder sindical José Raquel Mercado, Toledo es detenido como dirigente de Anapo Socialista y se menciona por primera vez su posible vinculación con el grupo guerrillero. Pero el médico sale libre semanas después y las sospechas se desvanecen. Su ―destape‖ sólo habrá de producirse en 1979, después del robo de las armas del Cantón Norte,cuando aparece como cabeza visible del movimiento. A principios de 1981, el grupo intenta una invasión por el río Mira, en el sur del país, y la columna que Toledo lidera, al enfrentarse con el Ejército, debe replegarse y huir al Ecuador, donde el médico es detenido y, pese a su pedido de asilo,entregado al Ejército colombiano, en compañía de Rósemberg Pabón. Después de un publicitado juicio, Toledo y un centenar de sus compañeros, son condenados y confinados en La Picota, hasta fines de 1982, cuando sale libre, en virtud de la Ley de Amnistía dictada por el gobierno de Belisario Betancur (2).
Fuentes:
- 1. PROYECTO COLOMBIA NUNCA MÁS ZONA 5ª - Crímenes de Lesa Humanidad 1966-1998 • Bucaramanga y área metropolitana: el asedio de la represión, 1966 – 1998
- 2. COODEHUIS Colectivo y Observatorio de Derechos Humanos de la Universidad Industrial de Santander - Día de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas del Conflicto Armado en Colombia. Abril 9 de 2018
