SANTA RITA - AIPE 25-Mar-10
Hechos
Víctimas en estos hechos:3 (Asesinadas: 3 - Desaparecidas: 0)
El 25 de marzo de 2010 en Aipe, Huila, miembros del Gaula del Ejército Nacional ejecutaron a JORGE ELIECER SOTO MAHECHA, campesino de la región y cultivador de café, DIDIER ALEXÁNDER CLAVIJO JIMÉNEZ, un niño de escasos ocho años, y UN HOMBRE no identificado, luego que irrumpieran en la inspección de policía Santa Rita. Jorge y otra persona que no fue identificada fueron presentados por los militares como guerrilleros del Frente 66 de las FARC-EP muertos en combate. Según la denuncia el coronel Jorge Alberto Cárdenas, jefe del Estado Mayor de la Novena Brigada del Ejército manifestó que: “Al mediodía recibieron una llamada en la que les informaron que un grupo de guerrilleros había llegado al casco urbano del corregimiento de Santa Rita. Según el Ejército los insurgentes venían realizando extorsiones a algunos habitantes de esa población. Las tropas se dirigieron al sector. Cuando llegaron allá fueron recibidas con disparos. Prácticamente atacaron a nuestros hombres (...) Infortunadamente, en ese intercambio de disparos falleció un niño y otro resultó herido. Y agregó que los guerrilleros de las Farc, durante el combate, dispararon indiscriminadamente contra todas las personas que estaban ahí. El coronel Cárdenas manifestó que la balacera se produjo en cercanías de una escuela y que causó pánico entre los habitantes”. Agrega la fuente que: “Dos guerrilleros murieron en los combates, confirmaron fuentes del Ejército”.
Complementa la denuncia afirmando que: “La comunidad de Santa Rita, en Aipe, negó de plano el supuesto combate, mientras reclama una rigurosa investigación para esclarecer el hecho registrado el jueves pasado antes del mediodía. Ese día, una camioneta levantó polvo en el caserío donde todo transcurría con normalidad. Seis hombres del Ejército que vestían de civil y se identificaban con un chaleco que decía Gaula, se bajaron y sin mediar palabras emprendieron un tiroteo que no respetó niños y ancianos que transitaban por el sector. Las mujeres corrieron a refugiarse, los niños gritaban desesperados y los hombres no entendían lo sucedido. JORGE ELIÉCER SOTO, un campesino de la región y cultivador de café, recibió unos impactos de arma de fuego y quedó muerto en medio de la mirada impávida de los moradores, quienes jamás imaginaron el desenlace fatal. El Ejército lo presentó como extorsionista del frente 66 de las Farc, una versión desmentida por la comunidad, que sólo piensa en los ocho hijos huérfanos que se criaron en la región y que terminarán el resto de sus días solos (...)
En el matadero, DIDIER ALEXÁNDER CLAVIJO JIMÉNEZ, un niño de escasos ocho años, jugaba a lanzarse guayabas con Estiven, otro menor de edad. En medio de la diversión una bala atravesó su cara y de inmediato quedó tendido en el suelo, mientras sus hermanas, quienes estaban cuidándolo, lloraban enloquecidas porque no sabían cómo decirles a sus padres que estaban trabajando.
Las escenas de terror se trasladaron hasta la institución educativa Santa Rita, donde los estudiantes, todos menores de edad, recibían clases. José Guillermo Valencia Perdomo presentaba una evaluación al frente del tablero cuando las balas interrumpieron su actividad. Aunque sus compañeros se tiraron al piso, se escondieron en la cocina y los baños, él no alcanzó. Por eso, una de las balas se le incrustó en una de sus piernas y recibe atención médica en el Hospital de Neiva.
Minutos después, el Gaula persiguió a un extraño HOMBRE y le dio de baja metros adelante, cerca de un cafetal”. Según la fuente al consultárseles a los pobladores por el hombre muerto, manifestaron que “No lo conocemos, no tenemos idea de quién es”.
Continua diciendo la denuncia que: “Sin embargo, el Ejército fue más allá y en un comunicado de prensa aclaró que en el lugar de los hechos se encontró un fusil AK 47, proveedores, municiones, granadas, equipos de comunicaciones, celulares y propaganda de las Farc. Lo anterior fue desmentido por la población que, al contrario, impidió que a uno de los muertos le colocaran un maletín, según testimonios. El Ejército no tuvo enfrentamientos con nadie. Ellos dicen que hubo combates, eso es una gran mentira; pregúntele a cualquier persona, llegaron disparando, lo hicieron en el matadero, sobre el colegio. No les importó que hubieran mujeres (...) Las perforaciones en las casas vecinas, en los vehículos y los impactos en la propia escuela quedaron como testigos de la balacera. Una testigo explicó que en medio de la balacera no tuvo otra opción que refugiarse en la iglesia, orar para que la situación se calmara y esconderse del Ejército. Veía cómo las mujeres corrían como locas en busca de sus hijos que estaban jugando. Las balas cruzaban de un lado a otro. Y los niños también denunciaron: Me persiguieron y me iban a dar plomo, pensaban que yo era guerrillero. Yo tengo apenas 12 años, dice uno de los menores de edad que se salvó de milagro (...) todos los habitantes salieron de sus casas y con piedras en sus manos intentaron atacar al carro en que se movilizaban los militares. Nos tildaban de guerrilleros. No cogieron nada de armamento, menos radios de comunicación”.
Concluye la denuncia diciendo que el abogado de una de las víctimas expresó, que desde que comenzó a denunciar lo que él llama un Falso Positivo está recibiendo amenazas (1).
En la Revista Noche y Niebla No. 41 página 103, correspondiente al período enero a junio de 2010, fue publicado este caso donde una de las víctimas es un menor de edad, en esa ocasión los nombres y apellidos de la víctima quedaron registrados como JORGE ELIÉCER SOTO MAHECHA y DIDIER ALEXÁNDER CLAVIJO JIMÉNEZ de 8 años de edad, pero por fuentes de prensa de julio de 2015 donde se cita la información de una sentencia judicial de primera instancia en la que se condena al Estado por este hecho y se confirma la versión de la comunidad respecto a que no existió ningún combate, se conoció que el nombre y apellido del joven es DIVIER ALEXÁNDER JIMÉNEZ CLAVIJO de 10 años de edad. El relato de los hechos que se publicó en ese entonces es el siguiente, donde ahora se corrige el nombre, apellido y edad según lo mencionado: ''Miembros del Gaula del Ejército Nacional ejecutaron a tres personas, entre ellos a un menor de edad e hirieron a otro menor, luego que irrumpieran en la inspección de policía Santa Rita. Jorge y otra persona que no fue identificada fueron presentados por los militares como guerrilleros del Frente 66 de las FARC-EP muertos en combate. Según la denuncia el coronel Jorge Alberto Cárdenas, jefe del Estado Mayor de la Novena Brigada del Ejército manifestó que: ''Al mediodía recibieron una llamada en la que les informaron que un grupo de guerrilleros había llegado al casco urbano del corregimiento de Santa Rita. Según el Ejército los insurgentes venían realizando extorsiones a algunos habitantes de esa población. Las tropas se dirigieron al sector. Cuando llegaron allá fueron recibidas con disparos. Prácticamente atacaron a nuestros hombres (...) Infortunadamente, en ese intercambio de disparos falleció un niño y otro resultó herido. Y agregó que los guerrilleros de las Farc, durante el combate, dispararon indiscriminadamente contra todas las personas que estaban ahí. El coronel Cárdenas manifestó que la balacera se produjo en cercanías de una escuela y que causó pánico entre los habitantes''. Agrega la fuente que: ''Dos guerrilleros murieron en los combates, confirmaron fuentes del Ejército''.
Complementa la denuncia afirmando que: ''La comunidad de Santa Rita, en Aipe, negó de plano el supuesto combate, mientras reclama una rigurosa investigación para esclarecer el hecho registrado el jueves pasado antes del mediodía. Ese día, una camioneta levantó polvo en el caserío donde todo transcurría con normalidad. Seis hombres del Ejército que vestían de civil y se identificaban con un chaleco que decía Gaula, se bajaron y sin mediar palabras emprendieron un tiroteo que no respetó niños y ancianos que transitaban por el sector. Las mujeres corrieron a refugiarse, los niños gritaban desesperados y los hombres no entendían lo sucedido. Jorge Eliécer Soto, un campesino de la región y cultivador de café, recibió unos impactos de arma de fuego y quedó muerto en medio de la mirada impávida de los moradores, quienes jamás imaginaron el desenlace fatal. El Ejército lo presentó como extorsionista del frente 66 de las Farc, una versión desmentida por la comunidad, que sólo piensa en los ocho hijos huérfanos que se criaron en la región y que terminarán el resto de sus días solos (...) En el matadero, Divier Alexánder Jiménez Clavijo, un niño de escasos diez años, jugaba a lanzarse guayabas con Estiven, otro menor de edad. En medio de la diversión una bala atravesó su cara y de inmediato quedó tendido en el suelo, mientras sus hermanas, quienes estaban cuidándolo, lloraban enloquecidas porque no sabían cómo decirles a sus padres que estaban trabajando. Las escenas de terror se trasladaron hasta la institución educativa Santa Rita, donde los estudiantes, todos menores de edad, recibían clases. José Guillermo Valencia Perdomo presentaba una evaluación al frente del tablero cuando las balas interrumpieron su actividad. Aunque sus compañeros se tiraron al piso, se escondieron en la cocina y los baños, él no alcanzó. Por eso, una de las balas se le incrustó en una de sus piernas (...). Minutos después, el Gaula persiguió a un extraño hombre y le dio de baja metros adelante, cerca de un cafetal''. Según la fuente al consultárseles a los pobladores por el hombre muerto, manifestaron que ''No lo conocemos, no tenemos idea de quién es''. Continua diciendo la denuncia que: ''Sin embargo, el Ejército fue más allá y en un comunicado de prensa aclaró que en el lugar de los hechos se encontró un fusil AK 47, proveedores, municiones, granadas, equipos de comunicaciones, celulares y propaganda de las Farc. Lo anterior fue desmentido por la población que, al contrario, impidió que a uno de los muertos le colocaran un maletín, según testimonios. El Ejército no tuvo enfrentamientos con nadie. Ellos dicen que hubo combates, eso es una gran mentira; pregúntele a cualquier persona, llegaron disparando, lo hicieron en el matadero, sobre el colegio. No les importó que hubieran mujeres (...) Las perforaciones en las casas vecinas, en los vehículos y los impactos en la propia escuela quedaron como testigos de la balacera. Una testigo explicó que en medio de la balacera no tuvo otra opción que refugiarse en la iglesia, orar para que la situación se calmara y esconderse del Ejército. Veía cómo las mujeres corrían como locas en busca de sus hijos que estaban jugando. Las balas cruzaban de un lado a otro. Y los niños también denunciaron: Me persiguieron y me iban a dar plomo, pensaban que yo era guerrillero. Yo tengo apenas 12 años, dice uno de los menores de edad que se salvó de milagro (...) todos los habitantes salieron de sus casas y con piedras en sus manos intentaron atacar al carro en que se movilizaban los militares. Nos tildaban de guerrilleros. No cogieron nada de armamento, menos radios de comunicación''. Concluye la denuncia diciendo que el abogado de una de las víctimas expresó, que desde que comenzó a denunciar lo que él llama un Falso Positivo está recibiendo amenazas (2).
Fuentes:
- 1-CINEP / Programa por la Paz - Banco De Datos de Derechos Humanos y Violencia Política – Noche y Niebla 41 Casos Enero/Junio 2010
- 2-CINEP/Programa por la Paz - Noche y Niebla 52 • Casos Julio-Diciembre 2015 (Actualizaciones 1)
