Víctimas en estos hechos:3 (Asesinadas: 3 - Desaparecidas: 0)
El 10 de enero de 2008 en La Virginia, Risaralda, tropas pertenecientes al Ejército Nacional ejecutaron a JOSÉ LUIS GARCÍA, HÉCTOR DE JESÚS GRISALES URIBE y CARLOS MARIO RAMÍREZ LONDOÑO. De acuerdo a la denuncia: “(…) salieron el 10 de enero de sus casas, ubicadas en el municipio de La Virginia (Risaralda) y de ellos solo volvieron a saber el 10 de febrero, cuando los encontraron como NN en la morgue de Medellín luego de ser reportados por el Ejército como muertos en combate en el municipio de Santa Rosa de Osos (Antioquia), por realizar actividades ilícitas.
Agrega la denuncia que la mamá de Carlos, manifestó que «ellos iban era a trabajar en una finca, aunque después nos dimos cuenta por la mamá de otro muchacho que cayó ahí, que iban a escoltar un camión hasta Medellín». Por su parte la mamá de José, dijo que la investigación ha ido demostrando poco a poco que no murieron en combate. «Él iba a trabajar a una finca durante dos días y nada más. Sabía que tenía que regresar el domingo al bautizo de su hijo. Les botaron los papeles, todo lo que llevaban. Me gustaría que hicieran justicia por lo que les hicieron. Él se fue porque estábamos en una situación muy difícil pues hacía varios meses que no le llegaba el sueldo de desmovilizado al que tenía derecho y por eso se fue a conseguir como mantenernos a mí, a su hijito y a la esposa (...)».
Complementa la denuncia afirmando que con la ejecución de José Luis, Héctor de Jesús y Carlos Mario se dio inicio a una serie de casos similares en este departamento, donde todas las personas muertas proceden de los sectores más pobres de sus municipios, la mayoría dedicados a oficios varios y «en todos los casos sus familiares manifestaron que no se les conocía vínculos con grupos guerrilleros o actividades delincuenciales. Todos, con edades entre los 17 y 35 años, residían en sectores deprimidos. La situación en ese entonces fue relacionada con presuntos reclutamientos de la guerrilla, pero pese al temor de las familias a hablar del tema, expresaron que no resultaba coherente que los reclutaran, los hicieran desplazarse a lejanos sitios, y apenas llegando todos resultaran muertos en enfrentamientos con el Ejército. La Defensoría del Pueblo de Risaralda alertó que «no era normal» la seguidilla de casos de jóvenes de barrios deprimidos que salían de sus casas y que, pasados uno ó dos días, aparecían muertos en apartados lugares de otros departamentos ».
Fuentes:
1-CINEP Banco de Datos de Derechos Humanos y Violencia Política – Noche y Niebla 38 Casos Julio/Diciembre 2008 (Actualizaciones)