El 28 de marzo de 1980 en Medellín, Antioquia, miembros del F-2 detuvieron a JUAN RAFAEL ISAZA VALENCIA, quien fue llevado a las dependencias de esa institución en el barrio Belén, sindicado de múltiples crímenes, hasta del asesinato de Uribe Senior. Nada de esto se lo pudieron demostrar. Con la ayuda de una persona, su esposa Dolly averiguó que a este lo tenían en la sala de interrogatorios. Esto era a las 4 de la tarde del sábado 29 de marzo. Le dijeron que se fuera y que le llevara desayuno a la mañana siguiente, pero a las noticias de la mañana de ese domingo informaron que en el anfiteatro se encontraba el cuerpo de una persona que había ahorcado en los calabozos del F-2, esa persona era Juan Rafael Isaza Valencia, que había sido llevado en la camioneta panel amarilla del F-2.
El inspector que realizó el levantamiento del cadáver observó que éste estaba todavía esposado en las manos y las piernas. En esa posición era imposible que se hubiera ahorcado. Las marcas que presentaba su cuerpo, tampoco eran las señas que presentan los ahorcados. Tenía, un golpe en la frente; los párpados pinchados; la nariz se encontraba ladeada, posiblemente fracturada; las mejillas llenas de moretones, pinchazos en los labios, una herida superficial en la barbilla, marcas en el cuello como si hubiera sido apretado con algo, ampollas y huellas de quemaduras en todo el cuerpo, los testículos pinchados y quemados, las muñecas y los tobillos lacerados, las uñas pinchadas y levantadas, las yemas de los dedos totalmente quemadas, en el brazo izquierdo presentaba una gran quemadura, las rodillas las tenía totalmente peladas, en “carne viva”.