La mañana del 27 de enero de 1990 en Caloto, Cauca, miembros de una patrulla del ejército adscrita al Batallón Pichincha sacaron de su vivienda ubicada en el casco urbano a JOSÉ SERTORIO RIVERA, miembro del resguardo indígena de Huellas, según versiones de otros comuneros. Su cadáver apareció el 28 de enero en el cementerio de la inspección de policía de Guachané, incinerado, con varias perforaciones de bala y señales de tortura.
Fuentes:
1. CPDH Comité Permanente por los Derechos Humanos – Boletín de prensa, 12 junio de 1990