El 25 de diciembre de 1978 en Génova, Quindío, una patrulla policial asesinó de dos disparos al joven JORGE ELIÉCER CASTELLANOS AROCA, campesino de 19 años de edad. Los hechos ocurrieron en horas de la mañana, sin que mediara causa alguna, según afirma su padre, Vidal Castellanos Hernández, en memorial dirigido al procurador General de la Nación en solicitud de una imparcial investigación.
La víctima caminaba por inmediaciones del hospital San Vicente, de la mencionada localidad, cuando fue interceptado por los uniformados para requisarlo. Ante los justos y elementales reclamos del joven atropellado, la patrulla las emprendió a bofetadas, puntapié y golpes de culata. Lo condujeron a un sitio denominado El Dorado, en donde lo acribillaron a bala. Internado en el hospital local por la gente que acudió al escuchar los disparos, Jorge Eliécer dejó de existir horas después, mientras que los asesinos, de todos conocidos pues son miembros de la policía departamental, siguen prestando sus “servicios de protección a la ciudadanía, amparados en el siniestro “estatuto de seguridad”.