Fuente: CPDH Comité Permanente por los Derechos Humanos
Edad:
Sin información
Género:M
Profesión: 1. Periodista (Institución: Grupo Radial Colombiano - Un Tabloide)
Fecha:1989-05-21
Tipo Victima:Asesinato
Departamento:Valle del Cauca
Municipio:Cali
Presuntos responsables:
1. Paramilitares
Hechos
Víctimas en estos hechos: 2 (Asesinadas: 2- Desaparecidas: )
El 21 de mayo de 1989 en Cali, Valle del Cauca, los periodistas, colaboradores de la Subdirectiva de la CUT en el Valle, ADOLFO PEREZ AROSEMENA y CARLOS ENRIQUE MORALES HERNÁNDEZ, el primero jefe de prensa de la seccional de la Cruz Roja y el segundo colaborador del Grupo Radial Colombiano, fueron encontrados muertos en inmediaciones de la Universidad San Buenaventura, separados unas dos cuadras uno del otro, con heridas de bala y señales de tortura.
Habían sido secuestrados el día anterior. Según testimonios de sus allegados, Morales recibió una llamada en su casa del barrio San Fernando, debido a lo cual salió hacia las 15:00 horas pero luego de caminar unos metros fue abordado por varios tipos que lo obligaron a subir a un automóvil Mazda color plateado, levándolo con rumbo desconocido. Se supone que los periodistas fueron asesinados en otro lado y lanzados desde un vehiculo en marcha cerca de la Universidad (Fuente: CPDH Comité Permanente por los Derechos Humanos – Boletín de prensa, Año 10 N° 4, Mayo/Junio 1989 ).
La subdirectiva de la Central Unitaria de Trabajadores en el Valle responsabilizó a las organizaciones paramilitares del crimen cometido contra los dos periodistas (Fuente: VOZ Junio 1 de 1989).
Los años 80 en que se dio ese encuentro marcaron el derrotero de una generación de periodistas formados en las universidades, varios de los cuales hoy ya no nos acompañan, como Adolfo Pérez Arosemena, el filósofo univalluno que cayera asesinado luego de ser cruelmente torturado en 1989 por aquellos que eufemísticamente llaman “fuerzas oscuras”, pero que, de acuerdo con investigaciones de la época que quedaron prontamente en el olvido, fueron los mismos que 20 años después, en otros cuerpos, pero con prendas similares y fines parecidos, protagonizaron el también eufemísticamente denominado drama de los “falsos positivos”.
En el caso de Pérez Arosemena, le cobraban su militancia política de izquierda y, seguramente, la osadía de, a pesar de ella, haberse convertido en periodista de radio y de diarios. Las insidias y los actos persecutorios a las ideas contrarias siempre han hecho parte de los comportamientos de los actores de la violencia que ha caracterizado la historia de Colombia desde los albores de la República. Y cobran vidas. Tarde o temprano cobran vidas (Fuente: Luis Alfonso Mena S. (*): Reflexión presentada por el autor en el Foro Conflicto y Memoria: Medios de Comunicación y Perspectivas Políticas en Colombia 2010-2014).