Misael Ramírez
Fuente:
1. Campesino
Hechos
El 11 de julio de 1976 en Cimitarra, Santander, a las 6 de la mañana fue asesinado en la vereda la Corcovada el camarada campesino MISAEL RAMÍREZ. Ese día, domingo, el camarada Ramírez estaba lavándose la cara a la orilla de la quebrada La Corcovada, en predios del señor Secundino Estrada, cuando fue sorprendido por una escuadra del Ejército al mando del capitán Hernán Martínez, tropa acantonada en San Fernando.
La tropa iba guiada por un señalador reconocido. El delator dijo: “Ese es!”. Instantáneamente la tropa al mando del Capitán Hernán Martínez disparó sobre el camarada Misael Ramírez. El cadáver presentaba un tiro que le entró por la espalda y le salió por la tetilla derecha, la cabeza estaba despedazada a pura bala y el resto del cuerpo presentaba más impactos.
Inmediatamente después procedieron a detener otros campesinos, entre ellos a uno de nombre Raúl, que anteriormente había sido ya torturado. Al parecer esas detenciones tienen por objetivo ocultar la forma como fraguaron el vil asesinato. Las masas recuerdan las amenazas proferidas por el capitán Hernán Martínez (amenazas que fueron denunciadas por VOZ Proletaria en su edición número 885 del 24 de junio) cuando el oficial dijo: “No hay alternativa. O se acaba el comunismo o se acaba la milicia. Vamos a matar al concejal Octavio Ramírez y a su hermano Misael Ramírez, vamos a embalsamar su cabeza para mostrarla en las reuniones!”.
Por esas amenazas del bárbaro capitán Hernán Martínez el compañero Misael Ramírez duró más de un mes haciéndole esguinces al enemigo y viviendo en la mayor zozobra. Se asegura que el capitán había ofrecido gruesas sumas por la vida de los Ramírez.
Luego del crimen los uniformados tomaron el cuerpo del compañero Ramírez, lo colocaron sobre una mula y durante todo el día 11 lo pasearon por la región hasta llegar a las 6 de la tarde al corregimiento San Fernando. Allí lo hicieron pasar por guerrillero dizque para lección del campesinado pero la gente del poblado decía: “Lo que están matando es a los auténticos trabajadores”. Toda la región da testimonio que Misael Ramírez trabajaba asiduamente en su finca La Arenosa ubicada en la vereda La Chisposa, de donde tuvo que huir por el asedio de la tropa dejando como testimonio de sus desvelos de agricultor los cultivos de maíz y ajonjolí y las labores de aserrador en que empleó su fuerza.
En San Fernando el cadáver fue tirado a un potrero. De allí lo retiraron el 12 de julio algunos familiares a quienes el capitán Martínez se atrevió a decirles: “Ustedes no teman porque nada deben… No se imaginan las fechorías que andaba haciendo el difunto”.
Los restos del camarada Misael Ramírez fueron traídos a Puerto Boyacá y sepultados el 12 de julio a las 6 y media de la tarde. En el cementerio llevaron la palabra los concejales de la UNO, quienes condenaron el crimen, exhortaron a las masas a llevar la protesta al Congreso Nacional y a unir sus fuerzas contra el crimen oficializado. El 13 de julio los sectores democráticos de Puerto Boyacá a las 4 de la tarde colocaron una ofrenda floreal en la tumba de Misael Ramírez. Las coronas llevaban cintas tricolores y rojas y esta leyenda: “Honor a todos los caídos en la lucha!”.
Fuentes:
- 1. VOZ PROLETARIA Julio 22 de 1976
