El 18 de abril de 1988 en Rionegro, Santander, el comerciante ANTONIO CARRILLO fue ultimado a balazos por varios sicarios que lo atacaron cuando junto con su esposa y dos hijas tomaban frescos en una heladería ubicada en el centro del corregimiento La Ceiba, durante el abaleo resultó herida la señora Ilsia de Carrillo. Los criminales, después de asegurarse de que el señor Carrillo había muerto, sacaron a sus hijas, las violaron y las abandonaron a varios kilómetros del caserío (1). En el período posterior a las elecciones de marzo de 1988, las prácticas de exterminio y barbarie paramilitar se intensificaron en la zona rural. Como podrá observarse al hacer una lectura detallada de los casos, la mayoría de las víctimas de los escuadrones de la muerte fueron asesinadas con varios disparos de bala (2).
Fuentes:
1. CPDH Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos - Boletín de Prensa, Mayo de 1988
2. PROYECTO COLOMBIA NUNCA MÁS ZONA 5ª - Crímenes de Lesa Humanidad • Provincias Santandereanas 1966-1998