El 14 de abril de 1988 en Cereté, Córdoba, los cadáveres de los campesinos MANUEL ENRIQUE FERRER BAUTISTA y AMAURY AGUILAR MENDOZA, aparecieron a la orilla de la carretera que de San Pelayo conduce a Cereté; los cuerpos estaban envueltos en bolsas de polietileno, mutilados y con varios impactos de bala. Los campesinos habían sido sacados de sus viviendas por miembros de un grupo paramilitar que viene asesinando campesinos de la región.
Fuentes:
1. CPDH Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos - Boletín de Prensa, Mayo de 1988