Jesús Hernando Sanguino Jácome
Fuente: Instituto Técnico Alfonso López
1. Educador (Institución: Colegio Alfonso López Pumarejo)
1. Líder social - Sin Datos
2. Líder cívico -
Hechos
El 23 de julio de 1987 en Ocaña, Norte de Santander, miembros del grupo paramilitar “Sociedad de Amigos de Ocaña” ejecutaron a JESÚS HERNANDO SANGUINO JÁCOME, dirigente sindical de Asinort y profesor del colegio Alfonso López Pumarejo de Ocaña. Los asesinos le dispararon cuando salía del colegio y se dirigía a su casa. Anteriormente, Jesús Hernando había sido amenazado junto con otras trece personas, miembros del Comité Cívico de Ocaña, por paramilitares del grupo MAS. Jesús Hernando también había sido víctima de seguimientos y hostigamientos por parte del F-2 de la Policía. Su cuerpo sin vida fue arrojado entre los municipios de Chimichagua y La Gloria, en el departamento de Cesar.
Relata la fuente: ''A partir de 1985 se realizaron diversas expresiones de movilización social que conjugaban diferentes fuerzas sociales y políticas; como huelgas, las marchas campesinas que se configuraron en una importante forma de movilización, y que demostraron la capacidad del pueblo de movilizarse para exigir sus derechos, pero a la vez generó una reacción criminal sin proporciones que desarticuló las diferentes organizaciones sociales. La región norte santandereana durante estos años, también se enmarca en un contexto de violencia y de movilización. En este marco, en el mismo año, gracias a la unidad de diversos sectores sociales, Sindicatos y organizaciones sociales, se preparó el llamado “Paro del Nororiente” que movilizó a más de 7.500 campesinos provenientes de 20 Municipios de los departamentos de Santander, Bolívar, Cesar y Norte de Santander.
La preparación de esta movilización vinculó los diversos Sindicatos existentes, haciendo un llamado a la sociedad civil organizada. Entre los procesos organizativos que se sumaron a la coordinación de las marchas se encontraban Usitras (Unión Sindical de Trabajadores de Santander), el SES (Sindicato de Educadores de Santander), Asinort (Asociación de Instructores de Norte de Santander). Sintrauis (Sindicato de trabajadores de la Universidad Industrial de Santander), los Sindicatos de la Industria de la Palma del Sur del Cesar, la ANUC y diversos movimientos estudiantiles, populares y comunitarios de toda la zona.
El rechazo al paro no sólo se generó por los gremios y autoridades locales, el gobierno nacional realizó diversos señalamientos, en el periódico el Tiempo se publicó un artículo titulado. “Inquietud en el gobierno por paro”,1 en el cual el gobierno asumía el paro del Nororiente colombiano como eminentemente político y señalando que entre los organizadores de dicho movimiento estaban las FARC y el ELN, además de la Unión Patriótica y otras agrupaciones regionales. El artículo continuaba afirmando que entre las peticiones contenidas en el extenso pliego que será entregado al gobierno figuran puntos idénticos a los reclamados por el ELN en reciente declaración, como la eliminación de los contratos de asociación para la explotación petrolífera. Este artículo exponía a las organizaciones sociales, Sindicatos, defensores de Derechos Humanos y sectores sociales organizadores del paro a la estigmatización y el blanco de los grupos paramilitares y aún de la fuerza pública que hacía presencia en la zona. Sin embargo, pese a los continuos señalamientos los marchantes buscaban principalmente el cese de la militarización en la zona, el respeto a las garantías ciudadanas y reivindicaciones en torno a la tenencia de la tierra. Se inician avanzando hacia las cabeceras municipales como los centros intermedios de movilización para luego movilizarse a los sitios finales de concentración. En Norte de Santander, hacia los municipios de Ocaña y Chitagá. Los pliegos de peticiones fueron construidos por veredas, por municipios y se nombraban los representantes de la comisión negociadora.
Debido a la gran convocatoria, “el paro comienza a afectar, en las cabeceras municipales y ciudades donde van llegando los marchistas, el comercio, las actividades de las entidades oficiales, las escuelas y se va ganando solidaridad y apoyo a los pobladores mientras que las personas se organizan en Guardias Cívicas compuestas por grupos de 5 a 10 individuos o por veredas como unidades de coordinación. Se organizan comisiones de alimentación, de salud, de seguridad”.2
La respuesta del gobierno frente a la movilización fue la militarización intensa de las zonas, el envío de tanques cascabel a las calles de las ciudades más importantes, el desplazamiento de contingentes enteros del Ejército, el hostigamiento por retenes militares instalados en las vías de acceso a los municipios elegidos para realizar las concentraciones; se produjeron prácticamente ocupaciones militares, el Ejército utilizó gases lacrimógenos para disolver los mítines, cientos de personas fueron detenidas, el gobierno estigmatizó y habló del “paro impulsado por la guerrilla”, la dirección nacional liberal prohibió a sus militantes participar en el paro y los medios de comunicación generaron procesos de desinformación y contra-información.
Igualmente, el gobierno tomó otras medidas para controlar el orden público: la ley seca en 13 poblaciones. En el municipio de Cúcuta el Alcalde Maldonado Vargas expidió el Decreto 183 de 1987 “por el cual se prohíbe el tránsito de motocicletas en el perímetro urbano de la ciudad, igualmente se prohíbe el porte de armas aún con salvo conducto”.3 Pese a todas estas medidas y la represión del ejército, la población que participó en el paro logró romper los bloqueos militares, pues el ejército acordonaba los poblados y ciudades donde se realizaba el paro.
El 20 de julio de 1987, una vez terminadas las jornadas de paro, las sedes en Cúcuta y Ocaña de Asinort (Asociación de Instructores de Norte de Santander), organización que jugó un papel central en el paro, fueron atacadas con dos bombas que la dejaron semidestruida. A los tres días fue asesinado el dirigente sindical de Asinort y profesor del colegio Alfonso López Pumarejo de Ocaña, Jesús Hernando Sanguino Jácome. Jesús fue asesinado por miembros del grupo paramilitar “Sociedad de Amigos de Ocaña”, quienes le dispararon cuando salía del colegio y se dirigía a su casa. Anteriormente, Jesús Hernando había sido amenazado junto con otras trece personas, miembros del Comité Cívico de Ocaña, por paramilitares del grupo MAS. Jesús Hernando también había sido víctima de seguimientos y hostigamientos por parte del F-2 de la Policía. Su cuerpo sin vida fue arrojado entre los municipios de Chimichagua y La Gloria, en el departamento de Cesar.
Entre Julio y diciembre de 1987, grupos paramilitares como la Sociedad de Amigos de Ocaña, el Comité para la Reivindicación Moral de Convención (CRMC), y el MAS, asesinaron a más de cincuenta líderes y participantes en el paro y amenazaron de muerte a más de cien personas, entre los que se encontraban educadores, comerciantes, campesinos y conductores que también habían participado en el paro y que en su mayoría pertenecían a los Sindicatos Asociación de Instructores de Norte de Santander, Sindicato de Educadores de Santander, Unión Sindical de Trabajadores de Santander, y a los partidos políticos A Luchar y Unión Patriótica. Estas amenazas causaron el desplazamiento forzado de varios de los amenazados” (1) .
Era militante de la Unión Patriótica (2).
Era militante de ¡A Luchar! (3).
Fuentes:
- 1. FRANCELLY ARCINIÉGAS CASTELLANOS Norte de Santander, Atlántico y Magdalena - Territorios signados por la violencia antisindical – Documentos de la Escuela No77 Escuela Nacional Sindical y Central Unitaria de Trabajadores de Colombia
- 2. ROBERTO ROMERO OSPINA Unión Patriótica: Expedientes contra el olvido
- 3. ¡A LUCHAR!: LOS PERÍODOS, LAS RAZONES DE SU AGOTAMIENTO; LISTADO (PARCIAL) DE VÍCTIMAS - Movimiento Político A Luchar - John Freddy Caicedo-Álvarez (http://es.calameo.com/read/0048814674247ee25a864)
