En abril de 1973 en la vereda de Arizal, corregimiento de Ungía, en el departamento del Chocó, fue fusilado el campesino JUAN PABLO BEDOYA, ''quien fue dado de baja en un encuentro armado'', según boletín firmado por la comandancia de la Cuarta Brigada del Ejército acantonada en Medellín.
Los habitantes de la región han afirmado que Bedoya estaba trabajando en su pequeña finca cuando los uniformados lo acribillaron a balazos y que a la hora de su muerte el campesino solo tenía en su poder una peinilla y una lima. Para más pruebas hay que anotar que una de las niñas de bedoya se le colgó al cuello cuando lo iban a matar y el teniente que comandaba el pelotón ordenó que se la desprendieran y la tiraran lejos. Después del asesinato los militares prendieron fuego a los cultivos de caña del campesino y a algunos potreros de propiedad de Luis Valencia.
El cadáver de Bedoya fue trasladado en helicóptero al Batallón Girardot acantonado en la Compañía Frutera de Sevilla. La viuda y los huérfanos fueron llevados a la misma empresa, donde permanecieron detenidos por espacio de más de un mes.