El 3 de enero de 1973 en San Juan de Arama, Meta, cobardemente una patrulla de la policía asesinó al campesino JOSÉ VICENTE YATE. La patrulla, al mando del sargento de carabineros de la inspección de Mesetas, detuvo al ciudadano mencionado en su casa. Luego lo condujo un kilómetro debajo de Mesetas, sobre la carretera, y allí, al pie de un árbol, fue acribillado a tiros.
El sargento Aparicio, que comandaba la patrulla, hizo que desvistieran a la víctima y que tiraran el cadáver hacia un barranco. A las seis de la mañana este mismo sargento le comunicó al inspector que fuera a levantar el cadáver.
El periódico El Tiempo se apresuró a sindicar a la víctima de “cómplice de Sangre Negra”, atribuyéndole numerosos asesinatos. Aquí la población lo conocía no como un antisocial sino como un honrado trabajador. La ciudadanía dice que si fuera cierto lo que asegura El Tiempo, han debido detenerlo y no darlo de baja de una manera tan vil. Ante este hecho se requiere una severa investigación para averiguar con claridad cuál es el verdadero móvil de este macabro asesinato.