Luis Enrique Vargas Beleño
Fuente: Archivo particular
Hechos
Víctimas en estos hechos: 2 (Asesinadas: 2- Desaparecidas: )
En horas de la noche del 9 de noviembre de 1986 en Valledupar, Cesar, LUIS ENRIQUE VARGAS BELEÑO (quien para la fecha tenía 19 años de edad) se encontraba departiendo junto a dos amigos --ÉDGAR BENJAMÍN MARTÍNEZ HERNÁNDEZ conocido coloquialmente como “Mono Jaula” (20 años de edad) y Luis Carlos Ospino Estrada (20 años de edad)-- en un establecimiento comercial de nombre “El Dorado”, ubicada en el barrio “Los Fundadores”.
Alrededor de las 10:00 p.m., se presentó una fuerte discusión entre Édgar Benjamín Martínez Hernández y otro cliente del establecimiento comercial, ante lo cual la administradora del lugar decidió llamar a la policía.
Hacia las 11:00 p.m., cuando ya Luis Enrique Vargas Beleño y los otros dos jóvenes habían abandonado el lugar y se encontraban a pocas cuadras de allí, fueron interceptados por tres hombres que vestían prendas de uso restringido, quienes los amarraron y los subieron a un vehículo en el que durante un buen tiempo estuvieron dándole vueltas por distintos lugares de la cabecera urbana.
Siendo aproximadamente las 05:00 a.m., del día siguiente, cuando transitaban por un punto de la vía que conduce al corregimiento de Los Corazones de Valledupar, Luis Enrique Vargas Beleño y sus dos amigos fueron bajados del vehículo y obligados a ponerse de rodillas, donde luego de ordenarles que bajaran la cabeza, les dispararon: primero lo hicieron con Édgar Benjamín Martínez Hernández, luego con Luis Carlos Ospino Estrada y finalmente con Luis Enrique Vargas Beleño.
Cuando varios minutos después de ocurrido el hecho unos transeúntes hallaron los cuerpos tirados sobre la vía, se percataron que Luis Carlos Ospino Estrada se encontraba aún con vida y logró sobrevivir aunque quedó con una discapacidad permanente. Precisamente a través del testimonio del sobreviviente es que se conocieron detalles de los hechos. Pese a este testimonio, esta doble ejecución extrajudicial permanece, aún hoy en día, en la más completa impunidad.
Días antes de la ocurrencia de este hecho, circularon cerca de tres panfletos en el barrio “Los Fundadores” a través de los cuales un grupo no identificado anunciaba el comienzo de una mal llamada “campaña de limpieza social”, encontrándose el nombre de Luis Enrique Vargas Beleño dentro de la lista de los amenazados. Estos panfletos estuvieron acompañados de rumores que referían que “si sabía lo que estaba haciendo, lo mejor era que se fuera”.
Luego de haber transcurrido 5 días del homicidio, la familia de Luis Enrique Vargas Beleño, compuesta por la viuda embarazada y dos hijas menores de edad, se desplazó con destino a Sabana Grande en el departamento del Atlántico, en donde permaneció alrededor de dos años y luego de lo cual retornó a Valledupar, ubicándose nuevamente en el barrio “Los Fundadores”.
Todo parece indicar que el homicidio de Luis Enrique Vargas Beleño y de su amigo Édgar Benjamín Martínez Hernández se realizó en el contexto de una de esas mal llamadas “campañas de limpieza social” que tuvieron lugar por ese entonces en Valledupar y el norte del Cesar, realizada por el tenebroso F-2 de la policía nacional.
El Diario Vallenato de 12 de noviembre de 1986 registró así la noticia del doble homicidio pero no dijo nada del sobreviviente: “Dos hombres identificados como Luis Enrique Vargas Beleño y Édgar Benjamín Martínez Hernández, fueron encontrados muertos en el Cañón de Portachuelo, en cercanías de Los Corazones. La Juez Novena de Instrucción Criminal practicó el levantamiento de los cadáveres que presentaban heridas en diferentes partes del cuerpo, producidas con arma de fuego. Hasta el momento se desconocen móviles y autores del hecho”.
Fuentes:
- 1. Coordinadora del Comité de Impulso del Sujeto de Reparación Colectiva de la UPC
