Héctor Everson Hernández Beltrán
Fuente: Archivo particular
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Hechos
El 13 de diciembre de 2017 en Bogotá, D.C., el reconocido artista urbano y líder comunitario HÉCTOR EVERSON HERNÁNDEZ BELTRÁN, de 33 años, más conocido como “El Samurai" salió de su domicilio en localidad de Ciudad Bolívar, a partir de ese momento su familia no volvío a saber de él. “Lo último que me dijo fue que tenía una presentación en Madrid y que venía a hacer las compras de Navidad”, dijo la mamá.
Días después de declararlo desaparecido, exactamente el 4 de enero, las autoridades confirmaron el hallazgo de un cuerpo en una ladrillera del barrio San Joaquín, en Mochuelo Bajo (Ciudad Bolívar). El cadáver encontrado llevaba un pantalón en donde estaban unos papeles que pertenecían a Héctor Everson. Debido al estado de descomposición la identificación se complicó y Medicina Legal empezó un estudio más avanzado. Finalmente el 15 de enero los exámenes de necropsia determinaron que el cuerpo encontrado el 4 de enero correspondía a Héctor Everson, y que su muerte fue producto de politraumatismos por elemento contundente, en otras palabras golpes con algún objeto (1).
Horas antes de que desapareciera, Héctor Everson Hernández llamó a Luz Mery Beltrán, su mamá, a decirle que se iría a la localidad de Madrid, Cundinamarca, a dar uno de sus cada vez más multitudinarios conciertos. Aunque nació en Fontibón sus letras siempre tuvieron una inspiración: Ciudad Bolívar. Por su parche conoció de cerca las historias de malandros, atracos y luchadores de ese lugar. Por eso surgieron unas de las letras más contundentes del rap bogotano: Letras para el alma y Sangre para el pentagrama. Su mamá se extrañó cuando el 24 de diciembre Héctor no se comunicó con su hija de 13 años. Allí alertó a la policía sobre su desaparición. Dijeron que lo habían visto por el parque de los periodistas el 23 de diciembre y que había estado en un bar de la 19 con séptima un día antes. Sólo rumores. Héctor ya era un fantasma.
A Ciudad Bolívar Hernández le entregó todo. Allí empezaron a conocerlo como el Samurai desde que tenía 14 años y se paraba en las tumultuosas esquinas a declamar sus versos en clave de rap. Los parceros le decían que esas letras no podían ser de él, eran demasiado refinadas, filosóficas, punzantes. Pero eran de él. Desde que tenía 10 años escribía intensamente, todos los días. A toda hora. Era su obsesión, su sino.
A finales de los noventa se convirtió en uno de los bailarines de Brake Dance más conocidos de Bogotá. Después vendría el grupo que lo daría a conocer, El octavo imperio. Pero empezando el siglo XXI se la jugó el todo por el todo y creó en Ciudad Bolívar Sangre Oculta records, el estudio de grabación de donde saldrían decenas de intérpretes del hip hop.
En el centro de Bogotá, a mediados de la década pasada, lo miraban de arriba abajo. No les gustaba sus pantalones holgados, su cachucha echada para atrás, su piel cobriza. Pocos sospechaban que en sus casas en Fontibón y Ciudad Bolívar Héctor leía a los poetas malditos Rimbaud, Baudelaire y que se solazaba con las Narraciones Extraordinarias de Edgar Allan Poe. La presencia de los Nadaistas y sus poemas también fue fundamental en su vida. Era un tipo leído, un poeta urbano más que un rapero. Las estigmatizaciones fueron quedando atrás y su nombre empezó a sonar en el underground bogotana.
Sus letras empezaron a sonar en radios desde el 2002 cuando una de sus canciones pegó, y durísimo, en espacios radiales como Reino Clandestino, de la 99.1 se fue consolidando en la incipiente movida del hip hop de la época. Con Letras para el alma, grabado en el 2003 y Sangre sobre el Pentagrama, el Samurai empezó a ser adorado por los bogotanos. Su forma de cantar no se parecía a ningún otro. Era tan diferente que lo llamaron Hip Hop Darkness. Las letras del Samuraí eran oscuras y densas, como los poetas que leía, como un lunes a las once de la noche en el centro de Bogotá.
Pero al Samurai no sólo le interesaban los conciertos y grabar discos. Quería que la gente de Ciudad Bolívar adoptara el hip-hop como una forma de vida que los alejara de la violencia. Junto a D.J. Criminal, su parcero de escenario y de grabaciones, iban a los lugares mas recónditos de Bogotá a hacer talleres sobre composición y enseñarles la historia del Hip Hop y despertarles a los muchachos el amor por la poesía y la música.
Ya todo esto se acabó. Durante casi un mes lo buscaron por toda la ciudad. La semana pasada se encontró un cuerpo parecido al del rapero en el sector del Mochuelo, al sur de la ciudad. Este lunes 15 de enero Medicina legal acaba de confirmar lo peor: el Samurai murió en circunstancias que aún son motivo de investigación. Lo lloran los jóvenes del sur de Bogotá. Lo llora Ciudad Bolívar (2).
Información Personal
HÉCTOR EVERSON HERNÁNDEZ BELTRÁN, de 33 años, más conocido como “El Samurai", se salía de todos los esquemas que han tratado de imponerle al rap. Sus letras no hablaban de drogas ni de dinero y cuando se refería a la vida en las calles, no lo hacía de manera explícita, sino que recurría a alegorías. Más allá del estilo de relatar sus historias, la obra que dejó Samurái está marcada por reflexiones sobre el sentido de la vida, el amor, la soledad y la muerte. Así, con letras y pistas oscuras, muchas producidas por él mismo, plasmó su deseo por hacer del rap un vehículo para llevar su mensaje.
Con su propio sello discográfico, Sangre Oculta Rec., Samurái alcanzó a grabar cuatro discos entre 2005 y 2016: Letras para el alma, Sangre sobre el pentagrama, La edad de la demencia y El funeral del tiempo. Se presentó dos veces en el festival Hip Hop al Parque, al que siempre le intentó limpiar la imagen: en 2015 hizo parte de la fundación del Crew de Paz, que quería darle un giro radical al certamen. Aunque no lo logró, y tampoco pudo cumplir su promesa de “siempre volver”, como reza una de sus canciones más icónicas, Samurái se hace eterno, no sólo entre sus familiares y allegados, sino entre todo un movimiento que jura no dejar en el olvido su legado (Fuente: El Espectador 15 enero 2018)
Fuentes:
- 1. VARIAS FUENTES
- 2. Samurai, con su rap, era más poderoso que las pandillas en Ciudad Bolívar - Las2orillas, Enero 16, 2018
