William Hernando Murad Sánchez
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Hechos
El 27 de julio de 2001, hombres de las Auc al mando de Gato citaron a varios habitantes de Cabuyaro, Meta, a una reunión en una finca en la vereda de La Embajada. Debían presentarse el 28 a las 8:00 a.m. Entre los convocados estaba WILLIAM HERNANDO MURAD SÁNCHEZ, de 51 años, padre de dos hijos y trabajador de la Alcaldía. Su esposa Leonor recuerda que esa noche lo pensó mucho: "William me dijo: 'El que nada debe nada teme y si no voy es peor porque vienen y me sacan". Por eso madrugó, se montó en la bicicleta de su hija y partió a cumplir la cita en la finca que los paramilitares se habían tomado meses atrás y que tenían de base. Fue el único habitante de Cabuyaro que decidió asistir a la reunión.
Sus familiares dicen que averiguaron y que les dijeron que nadie oyó gritos ni disparos, que no hubo torturas en la finca. Desde entonces, su madre y su hermana emprendieron su búsqueda, se entrevistaron con jefes de las Auc de la región, incluído Gato, quien les dijo: "Aquí no hemos mandado a llamar a nadie, no pregunten por él".
Pero las dos mujeres siguieron preguntando de finca en finca y luego acudieron a la Policía que se negó a ir al sitio. "La única pista que tenemos es el testimonio de Emilio, el dueño de la finca, que nos dijo que William salió vivo de ahí, que lo tuvieron en la noche y le dieron comida, y que luego el Gato se lo llevó para la escuela y lo tuvo también allá", relata su hermana Aydeé. Teresa, la madre, interrumpe y agrega un detalle a la historia: "Don Emilio contó que Gato se quedó con el reloj de mi hijo".
Las dos mujeres creen que secuestraron a William y por eso esperan que alguna de las versiones libres de los jefes paramilitares desmovilizados les dé una clave. "Sabemos a donde quién acudió pero van a cumplirse siete años y nada que lo devuelven -afirma Aydée-. Como abogada he acudido a todas las instancias judiciales posibles pero nadie me da razón". Más grave aún, Teresa recibió una llamada en su casa en Bogotá: "Me dijeron que no volviera por allá y que no preguntara tanto y colgaron". Desde entonces pararon la búsqueda.
Mientras tanto, en Cabuyaro, corría el rumor de que William podría ser "un finado" -muerto- que tiraron a una laguna llena de pirañas. Aydeé, sin embargo, hace oídos sordos y sigue esperando los resultados de la investigación de la Fiscalía. "No es un muerto hasta tanto no haya cadáver -dice-. Esa batalla la voy a dar, sobre todo porque sueño con él y me dice: '!Pendeja!, ¿usted por qué no hace nada por mí y me busca?" (Fuente: LOS SECUESTRADOS DE LOS PARAS – EL TIEMPO, 27 de febrero de 2008).
La ausencia
"Mi Nombre es María José Murad Martínez, hija de William Hernando Murad Sánchez, quien fue desaparecido forzadamente el 28 de julio del año 2001 en Cabuyaro (Meta). Ese día los paramilitares citaron en una finca a varios habitantes entre los que estaba mi padre de 51 años. Él fue el único que tomó la decisión de presentarse a esa cita sin regreso a su casa.
Desde ese entonces mi abuela y mi tía Aidé decidieron buscarlo por donde fuera. Mis abuelos Elías Murad Ruiz y Teresa Sánchez no pararon su lucha por encontrarlo vivo, pero sin encontrar respuestas válidas partieron de este mundo en el año 2014.
Nunca pararon su lucha y nos la heredaron a mis hermanas y a mí. Mi madre, María del Pilar Martínez Hernández, después de la partida de mi padre, se quedó con nosotras: tres mujeres que desde chiquitas hemos batallado por encontrar a mi padre vivo. O encontrar alguna respuesta.
Solo los que hemos pasado por este dolor sabemos que es crecer con ese nudo en la garganta, de ver luchar a mi madre por encontrar al único hombre que amó; a mi abuela llorándolo cada día de su vida; a mi abuelo queriendo ver en nosotras a su hijo, aquel que para él era un ejemplo para el mundo. Hoy en día me doy cuenta que todo hubiera sido muy diferente si mi padre hubiera estado al lado mío y de mis hermanos.
A veces las consecuencias de crecer sin un padre son duras, porque, aunque tu madre te brinde un amor muy grande, no se compara con el de un padre. Duele demasiado no tener esa protección, lo cual en ocasiones te lleva a tomar malas decisiones. ¿Por qué? Porque te faltó esa parte de la vida.
Cuando tenía la suficiente edad para entender que era cumplir quince años me decía a mí misma que mi padre estaría a mi lado. Lo viví en un sueño, aunque estuviera despierta. Le dije a mi madre cuando faltaban semanas para cumplirlos junto a mi hermana melliza: ‘Yo no quiero fiesta de quince porque mi padre no merece que otro inicie el vals cuando él debería hacerlo’. Cuando ese día llegó, me quedé en la puerta esperando a que mi papá llegara. Pero no fue así. En medio de lágrimas cerré la puerta, puse el vals a todo volumen y me imaginé a mi padre bailándolo conmigo con una rosa en sus manos y dándome un beso y un abrazo.
Esto ha sido lo más duro de mi vida. El dolor que siento en mi corazón es tanto que llega a ser suficiente para perdonar al comandante “Gato”, que se llevó a mi padre sin importarle que tenía seis hijos, esposa, una madre, un padre, y hermanos.
En ocasiones se me forma un nudo en la garganta porque quisiera no verlo en fotos sino en persona, darle un beso, abrazarlo y decirle que no se vaya de mi lado. Pero hoy solo digo:
Padre te quitaron tu libertad en la tierra, pero ahora la tienes en el cielo. Y aunque no te vea, sé que estas a mi lado protegiéndome y abriéndome campo para poder darte un orgullo, como siempre lo has querido. Padre todo ha sido duro, pero solo sé que te amo con todo mi corazón y que eres la razón por la cual quiero salir a delante” (Fuente: AQUÍ TE ESPERO: CARTAS A LOS DESAPARECIDOS - Colombia2020, 30 Ago 2017).
El 28 de Julio de 2003 en Cabuyaro, Meta, paramilitares del Bloque Centauros de las AUC desaparecieron a WILLIAM HERNANDO MURAD SÁNCHEZ, de 51 años. Era vecino de la región que manejaba un vehículo Aero Carpatti para hacer trasteos y transportes entre veredas , fue citado por el paramilitar Alias el Pollo a comparecer en la finca La Embajada. Cuando se presentó en el lugar, fue acusado de auxiliador de la guerrilla y se dio la orden de desaparecerlo y matarlo. En Marzo de 2011 Alias Jymmi, postulado a la Ley de Justicia y Paz en el marco de una versión libre ante la representante de las victimas refirió que este caso ya lo había aceptado años atrás y que se ratificaba en su confesión como responsable. Como se observa en este caso no solo la búsqueda fue nula durante los años previos a la versión, sino que pese a que este paramilitar ya había confesado su responsabilidad, los familiares de la víctima no habían sido informados aunque han estado activos todo el tiempo ante la Fiscalía General directamente y a través de la parte civil, denunciando ante las autoridades. A partir de la versión libre el postulado fue imputado por los delitos de Desaparición Forzada y Homicidio, este se comprometió a entregar los restos, sin embargo solo asistió a una diligencia de prospección programada y después de un corto tiempo afirmó no recordar el lugar. Aunque se han programado diligencias de búsqueda posteriores a solicitud de las víctimas, el autor de los hechos se ha negado a salir, constituyéndose en una nueva burla a la justicia y a las víctimas (FUENTE: INFORME ALTERNO SOBRE LA SITUACIÓN DE LAS DESAPARICIONES FORZADAS EN COLOMBIA PRESENTADO ANTE EL COMITÉ CONTRA LA DESAPARICIÓN FORZADA DE NACIONES UNIDAS - Fundación Nydia Erika Bautista para los Derechos Humanos, Bogotá, Colombia, febrero de 2015).
Fuentes:
- 1. VARIAS FUENTES
