El 21 de marzo de 2010 en Puerto Libertador, Córdoba, paramilitares autodenominados Águilas Negras ejecutaron con arma de fuego a siete personas, el hecho ocurrió en el corregimiento de San Juan entre las 10:30 y 11:00 p.m. Las víctimas fueron identificadas como FRANCISCO JAVIER y MARÍA INÉS PERTUZ, de 14 y 16 años de edad, EDELBERTO TORRES PALACIO, de 23 años de edad, HAMILTON JOSÉ HERRERA ORTIZ, de 17 años de edad, ANTONIO SOTO SANTAMARÍA, de 27 años de edad, FRANCISCO EMIRO RODRÍGUEZ y WILBER PANTOJA, de 20 años de edad. Las autoridades han desestimado la masacre al señalar este hecho como un enfrentamiento entre guerrilleros y paramilitares, versión que de forma irresponsable los medios de información han reproducido desviando con ello las investigaciones. Después de los hechos, los victimarios salieron caminando por la calle principal. 12 horas después de la masacre arribaron en helicópteros a la zona. Tropas del Ejército Nacional que se encontraban en los alrededores porque supuestamente estaban esperando a que llegaran las autoridades de criminalística a hacer los levantamientos.
Señala una de las fuentes que: “mientras el Ejército acordonaba la zona, los hombres de la Sijín intentaban hacer la diligencia conminando a los familiares a que reconocieran los cadáveres. ‘Quién es el papá del muchacho que está detrás del mostrador’, preguntó uno de los funcionarios. La madre, Rubiela Sotelo Cifuentes, una nariñense que se vino hace cinco años de su pueblo natal en busca de mejores oportunidades, respiró profundamente y levantó el comprobante de la cédula de su hijo Wilber Damir Pantoja. ‘El señor de las muletas. cuál es su hijo’. El adolorido padre no pudo ponerse en pie. Lo ayudaron y entró al lugar a reconocerlo. Uno a uno fueron pasando los padres. El turno también le llegó a Maríano Pertuz Montes, quien intentaba tranquilizar a su mujer, que varias veces se desmayó al saber que había perdido a dos de sus hijos, Francisco Javier y Mara Inés Pertúz. Falta un muchacho que está acá en el billar Cristal”, le gritó un habitante a las autoridades. El coronel Juan Pablo Forero Tascón, comandante de la XI Brigada, acudió al instante y comprobó que era la víctima número 7. Sandra Milena Moreno Linares, dijo que él era su medio hermano. “Por qué estaba acá y no en el otro sitio”, le preguntó insistentemente el Coronel. “Él atendía el billar y en el momento estaba en la calle. Cuando escuchó los tiros salió corriendo, pero hasta acá lo alcanzaron y lo vinieron a matar”. Francisco Emiro Rodríguez Linares hacía unos cinco meses que había llegado a San Juan, antes vivía y trabajaba en Montelíbano. La función de sangre y llanto no acababa. Las miradas entre impresionadas y confusas de los niños no se esfumaban. El pueblo entero estaba en la calle principal viendo la dantesca escena de los cadáveres forrados con bolsas plásticas blancas, algunas manchadas de sangre en su parte exterior. Los subieron a una camioneta (...) Todos los cadáveres los subieron rumbo a la desvencijada morgue de Puerto Libertador (...) Cuando los familiares de los muertos se bajaron de los carros destartalados que los condujeron desde San Juan hasta la morgue en Bijao, se mezclaron con una población que extasiada les preguntaba cómo habían sucedido los hechos. No alcanzaron a decir nada, el rumor de que traerían tres cadáveres más de otra población vecina los dejó mudos a todos. Ya para entonces habían dos cuerpos en la morgue, más los siete de San Juan, el pueblo que se dedica a buscar el oro en la quebrada y las montañas, sumarían en total 12. Un fin de semana trágico. O mejor, toda la vida de tragedia”. Tres de los muertos eran transportadores, los que surtían de alimentos a los campesinos y campesinas de esta región del Nudo de Paramillo, su muerte sumada a la de las amenzas proferidas por el grupo paramilitar a los transportadores, contribuyó para el desplazamiento que se presentó en el área rural de Ituango entre el 3 y el 14 de abril.
Fuentes:
1. CINEP / Programa por la Paz - Banco De Datos de Derechos Humanos y Violencia Política – Noche y Niebla 41 Casos Enero/Junio 2010