Guillermo Antonio Ramos Rosso
Fuente:
1. Líder de población desplazada - Sin Datos
Hechos
El 29 de julio de 2009 en Tierralta, Córdoba, paramilitares “desmovilizados” de las AUC ejecutaron a GUILLERMO ANTONIO RAMOS ROSSO e hirieron a su acompañante, el hecho se presentó en el corregimiento de Volador. Ramos, de 47 años, era un ex agente de la Policía que desde hacía cinco años lideraba el proceso de reclamación de más de 1.400 hectáreas de tierra que los paramilitares les arrebataron a cerca de 80 familias de la zona.
El 26 de junio del año pasado, la Comisión Nacional de Reparación les entregó títulos de propiedad a 58 familias campesinas, entre ellas a la de Ramos, luego de que el jefe paramilitar Salvatore Mancuso devolviera el predio dentro del proceso de reparación a sus víctimas. El día de su muerte regresaba de los predios recuperados en compañía de otra persona en una motocicleta. El compañero de Ramos fue golpeado brutalmente por los victimarios. El crimen de Ramos Rosso había sido mantenido en secreto porque recibieron instrucciones de funcionarios del Estado colombiano para que no revelaran el hecho a los medios de comunicación. Esta muerte se suma a la de Yolanda Izquierdo y a la de Ana Gómez, dos líderes de los desplazados en Córdoba, que reclamaron tierras y fueron asesinados. Por paramilitares.
La finca Costa de Oro, bautizada así por Mancuso, fue hasta 1990 un conjunto de parcelas habitadas por campesinos que cultivaban productos de pancoger y criaban ganado y aves de corral. Pero a principios de esa década, los paramilitares de Carlos Castaño llegaron a la zona y comenzaron los desplazamientos forzados, según narran las propias víctimas. Castaño ordenó a Jesús Ignacio Roldán Pérez, alias ‘Monoleche’, arrebatarles los predios a los labriegos, los que fueron desplazados por estos paramilitares so pena de ser asesinados.
Años más tarde, y con el imperio de las autodefensas, Salvatore Mancuso se apropió de los terrenos y creó una gran finca ganadera. Mancuso incluyó en el inventario de bienes la devolución de esta finca para reparar a sus víctimas. Cada uno de los beneficiarios recibió 15 hectáreas de tierra en la que podrían reconstruir sus viviendas y retornar a las labores agrícolas. Sin embargo, muchos de los campesinos no han retornado por el temor a ser objeto de nuevas retaliaciones.
Fuentes:
- 1. CINEP Banco de Datos de Derechos Humanos y Violencia Política – Noche y Niebla 40 Casos Julio/Diciembre 2009
