Miguel Antonio Ordóñez Diaz
Fuente:
1. Campesino (Institución: )
Hechos
Masacre: GUACACALLO 30-Jul-08
Víctimas en estos hechos: 3 (Asesinadas: 3- Desaparecidas: 0)
El 30 de julio de 2008 en Pitalito, Huila, tropas del Batallón Magdalena ejecutaron a tres hombres en zona rural del municipio. Las víctimas fueron identificadas como FERNANDO FIGUEROA MEDINA de 26 años, ocupación taxista y residente en la vereda La Paz; MIGUEL ANTONIO ORDÓÑEZ DIAZ, campesino de la región y ORLANDO CRISPÍN LIZCANO, un desplazado que se había asentado en el barrio Las Acacias de Pitalito y quien se desempeñaba como taxista. Los hechos ocurrieron hacia las 7:45 de la mañana en el corregimiento Guacacallo, vía al municipio Saladoblanco. En el lugar de los hechos también se encontraba un niño de tres años que resultó ileso.
Según la fuente, Flor María Ordóñez, madre de Miguel Antonio, manifestó que ellos no eran delincuentes, aseguró que el infante es su nieto, que había llegado de la ciudad de Popayán a estar unos días con el papá. “Miguel recibió el niño, porque la mamá lo había mandado. Salió al centro a comprarle algunos dulces y juguetes”, dijo al sostener que “si él hubiera sido un delincuente no se habría llevado al niño para ponerlo en peligro”. Aseguró además que Ordóñez Díaz “nunca” manejó armas de fuego; “siempre se distinguió por ser un trabajador honesto en todas las fincas donde trabajó”.
Entre tanto, Luz Mila Medina, madre del taxista Fernando Figueroa, dijo que su hijo era un campesino trabajador reconocido en todas las veredas del corregimiento de Chillurco y que hacía apenas tres semanas había decidido trabajar en un taxi buscando mejorar el nivel de ingresos familiares. “Todos los días, luego de su jornada como taxista, entregaba el vehículo a su propietario y se dirigía a su casa en la vereda La Paz, donde vivía con su familia”, precisó.
Por su parte José Figueroa, padre del taxista, lamentó la muerte de su hijo, quien deja a una joven viuda y un niño de tres años huérfano, y pidió de los organismos de Derechos Humanos su colaboración para que se esclarezcan los hechos. “Mi hijo era un muchacho honesto, que hacía apenas tres semanas había decidido trabajar como taxista, y vamos a ir hasta las últimas consecuencias para demostrar que nada tiene que ver con bandas de extorsionistas como se ha afirmado en los medios por parte del Ejército”, aseguró.
Orlando Crispín Lizcano, era un desplazado que se había asentado en el barrio Las Acacias de Pitalito, donde vivía en un sector de invasión junto a sus dos pequeñas hijas y su esposa María del Carmen Medina. La mujer, dijo que su esposo estaba dedicado a trabajar como taxista para ganarse el sustento diario desde hacía varias semanas, luego de haber probado encontrar otro tipo de empleo en esta ciudad. “Él era muy trabajador, dedicado y responsable con su deber, y a pesar de estar muy preocupado por la pobreza en que estábamos viviendo, nunca pensó en hacerle mal a los demás”, dijo la afligida mujer mientras reclamaba a las autoridades el esclarecimiento de los hechos.
En una solicitud hecha mediante denuncia ante la Personería de Pitalito por Flor María Ordóñez, madre de Miguel Antonio Ordóñez Díaz; Luz Mila Medina, madre del taxista Fernando Figueroa Medina y María del Carmen Medina, esposa de Orlando Crispín Lizcano, quien fue hallado muerto al día siguiente, cerca del lugar de los acontecimientos, los familiares de las víctimas pidieron se investiguen los hechos. “Nosotros como familiares vamos a ir ante la Fiscalía de Derechos Humanos para que investigue qué fue lo que pasó, porque mi esposo no era ningún delincuente y además nadie puede matar a otro sin motivo, como lo hicieron con él”, dijo Albíriam Manchabajoy, esposa del taxista Fernando Figueroa Medina, “todo es un montaje del Ejército, para él el Ejército era lo máximo, si le hubieran dejado hablar, él no usaba armas... una muchacha del sector dijo que había escuchado las ráfagas y que ellos pedían que por favor no los mataran...
Las víctimas fueron presentadas por el comandante del Batallón Magdalena, coronel Marcos Evangelista Pinto Lizarazo, como “integrantes de bandas delincuenciales dedicadas a la extorsión de comerciantes y caficultores de los municipios de Oporapa y Saladoblanco”.
Fuentes:
- 1. CINEP Banco de Datos de Derechos Humanos y Violencia Política – Noche y Niebla 38 Casos Julio/Diciembre 2008
