Alex Hernando Ramírez Hurtado
Fuente:
Hechos
El 8 de febrero de 2008 en Manizales, Caldas, tropas adscritas al Batallón 57 Mártires de Puerres del Ejército Nacional ejecutaron hacia la 1:30 a.m., en la vereda Java, a DARBEY MOSQUERA CASTILLO y ALEX HERNANDO RAMÍREZ HURTADO, a quienes según la fuente presentaron como pertenecientes a “bandas criminales muertos en combate”. Agrega la fuente que: “El 8 de febrero del 2008, el mayor del Ejército Josué Ybanny Linares Hernández les pidió a sus superiores una felicitación para sus hombres por los resultados de la llamada Operación Fénix, ejecutada esa madrugada en la vereda Java, muy cerca de Manizales (...) Pero lo que parecía ser una operación de inteligencia exitosa, por la que el Ejército pagó recompensa, terminó convertida en un nuevo caso de ejecuciones extrajudiciales (...) La principal evidencia que la Fiscalía presentará en este caso son los testimonios de Manuel Rojas, sobreviviente de la ejecución extrajudicial, y del soldado Ernesto Quintana, quien fue separado de la Operación Fénix un día antes de que se realizara. El soldado Quintana asegura que uno de los muertos (Darbey) resultó ser su primo y que denunció el caso ante la Procuraduría cuando supo que supuestamente lo iban a matar dentro del Ejército tras descubrir el montaje. Por su parte, Rojas le narró al CTI cómo el soldado profesional Alonso Iván Palacios los contactó para que hicieran un trabajo en Pereira, Según les dijo, iban a participar en un secuestro por el que les pagarían varios millones. Cuando llegaron a Manizales, los subieron a un taxi y en el camino fueron interceptados por un grupo de uniformados, algunos de ellos con las caras cubiertas. Los encapuchados apuntaban a todos menos al taxista, mientras gritaban que no fuéramos a correr porque nos mataban. Y agrega que aunque ellos dijeron que iban a recoger café, los militares los acusaban de atracadores. Cuando un soldado se comunicó por radio y dijo: Ya tengo el objetivo, empezaron a disparar. El soldado que me cuidaba gritó que se le había encasquillado (trabado) el arma y empecé a correr”.
Complementa diciendo la fuente que el “informe que el CTI entregó luego del levantamiento de los cuerpos daba cuenta del hallazgo en el lugar de una pistola y un changón. Según la Fiscalía, miembros del grupo de investigadores adscrito a Derechos Humanos y DIH concluyeron que ese operativo fue una acción delincuencial en la que un soldado profesional engañó a las víctimas para llevarlas al lugar hasta donde los ultimaron”. Por el hecho un fiscal de la Unidad Nacional de Derechos Humanos y DIH acusó formalmente al teniente José Peña, al cabo primero Carlos Magrovejo y a los solda dos profesionales Javier Dorado, Deimar Ipía, Germán Bermúdez, Robinson Díaz e Iván Palacios. Y está pendiente que se defina si hubo alguna responsabilidad de sus superiores, el mayor Josué Ybanny Linares y el capitán Julio César Álvarez Pedrero.
Fuentes:
- 1. CINEP / Programa por la Paz - Noche y Niebla No 44 Julio - Diciembre 2011 (Actualizaciones 1)
