Luis Arturo Agudelo Morales
Fuente:
Hechos
El 30 de enero de 2008 en Medellín, Antioquia, un comando de ocho paramilitares portando armas de largo alcance ingresaron por la fuerza al lugar de habitación de los esposos, MARÍA EVELIA FERNÁNDEZ PÉREZ y LUIS ARTURO AGUDELO MORALES y tras intimidarlos procedieron a ejecutarlos. El hecho se presentó en la Cra. 74 con la Cll. 93.
Versiones de distintas fuentes coinciden en explicar que ese doble crimen fue un error, dado que el comando armado estaba buscando a dos reinsertados del ELN vecinos de la pareja. Aunque varias fuentes afirman que es un grupo paramilitar, coinciden en suponer que dada la facilidad de movilidad y las características de actuación dan a entender que es un comando de miembros de la Fuerza Pública que está cumpliendo como función asesinar a reinsertados de la guerrilla.
Con respecto a lo que viene ocurriendo en Medellín señala el IPC: “…Grupos armados ilegales que actúan bajo prácticas paramilitares desarrollan desde hace algunos meses controles restrictivos en diversos barrios de Medellín con el fin de preservar su poder. Denuncias de pobladores, asesinatos selectivos de carácter político, control a desplazados y desapariciones forzadas llevan a concluir que en algunos sectores de la capital antioqueña se vive en permanente tensión. Hace por lo menos seis meses varios líderes de los reinsertados de las autodefensas se reunieron en La Sierra y decidieron reactivar la vigilancia en sitios estratégicos.
Hoy es posible ver hombres armados, sin camuflados, pero armados, en aquellos lugares desde donde es posible controlar los accesos a la comuna”, contó un poblador de este reconocido barrio del oriente de la ciudad, que fue tema de un documental que mostró las dinámicas del conflicto vividas allí durante la década del 90. Al otro lado de la ciudad, en Belén Zafra, barrio del suroccidente habitado por obreros y trabajadores informales, algunos pobladores narraron una situación similar: “Desde hace varias semanas hemos sentido hombres que patrullan el barrio. Yo calculo que entre 80 y 100 hombres hacen parte de ese grupo”. Allí asocian a estos hombres con los paramilitares, puesto que los señalan como “los mismos que antes de la desmovilización mandaban por acá”. En esa zona operó el Bloque Magdalena Medio de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc). La situación también ha sido advertida en amplios sectores del populoso barrio Castilla, en el occidente de la ciudad. Sus habitantes reconocen y señalan a antiguos integrantes del Bloque Cacique Nutibara como los “comandantes”, quienes tienen plena autoridad sobre la zona y ejercen amplio control territorial. “Ellos lo manejan todo y quienes se distancien de sus directrices corren peligro”, dicen aquellos que se atrevieron a hablar del tema. Este control preventivo, que por momentos se asemeja a controles contrainsurgentes que se consideraban erradicados de la ciudad, se viene expresando de varias maneras, una de ellas es la imposición de rigurosos controles nocturnos.
Ese mecanismo de regulación social, que vulnera el derecho de libre movilización, se aplica desde hace varios meses por grupos identificados como “Águilas Negras” que, a través de panfletos intimidatorios, han obligado a los jóvenes de diversas comunas a resguardarse en sus casas a partir de las 9 de la noche. Se tienen registros de regulaciones horarias en decenas de barrios de la ciudad, sobre todo aquellos ubicados en las comunas 1, 2, 3, 4, 6, 7, 8 y 16. Varios pobladores admiten que, aún desconociendo el origen de esos panfletos, prefieren acatar esas órdenes y llegar temprano a sus lugares de residencia. En Calasanz, un barrio de clase media, los jóvenes tienen miedo de quedarse en las calles hasta altas horas de la noche, pues temen ser atacados. Este barrio limita con El Pesebre, un sector de la comuna 13 donde el control ilegal asociado a expresiones paramilitares se ha mantenido aún después de haber finalizado la desmovilización de las AUC, en agosto 15 de 2006. Otro de los controles impuestos a la ciudadanía lo sufren los desplazados que llegan a los barrios periféricos de la ciudad en busca de algún lote para construir un rancho o en busca de algún familiar o amigo. “Cada que una familia desplazada llega a este sector es indagado por desmovilizados de los paramilitares, quienes mandan gente a averiguar quiénes llegaron, de dónde, por qué llegaron allí. Eso intimida al desplazado y algunos prefieren irse de allí”, cuenta un líder de la comuna 8.
Fuentes:
- 1. CINEP Banco de Datos de Derechos Humanos y Violencia Política – Noche y Niebla 37 Casos Enero/Junio 2008
