Arnoldo Musicue Ul
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Hechos
El lunes 18 de diciembre de 2006 hacia las 6:00 pm., a la vereda La Primicia, ubicada a media hora a pie del casco urbano de SAN FRANCISCO, Cauca, llegaron aproximadamente 50 soldados (había soldados dispersos por la vereda y como atardecía era difícil precisar el número de militares) del Batallón Pichincha de la Tercera Brigada, irrumpiendo en la celebración de la novena de Navidad. Ante este hecho la comunidad se dispersó; el ejército preguntó por el comunero indígena ARNOLDO MUSICUE UL, quien se resguardó al interior de la capilla de donde fue sacado de forma violenta por los militares y fue interrogado sobre el paradero del indígena ROBERTO POTO. Después fue conducido hacia la vereda El Flayó; según versiones de la comunidad, el ejército golpeo permanentemente a ARNOLDO MUSICUE UL.
Hacia las 9:30 p.m., estos mismos militares arribaron a la vereda El Flayó y en el sector llamado El Reflejo, alrededor de 6 militares, entre ellos dos encapuchados, procedieron a rodear la casa de los padres de ROBERTO POTO, quien se encontraba hablando con su padre, mientras otros golpeaban la puerta de su casa de habitación ubicada enfrente a la de sus padres a una distancia de 10 mts. Los hijos y esposa de Roberto Poto, se atemorizaron y se negaron a abrir la puerta; un familiar de Roberto que se encontraba cerca de la casa escuchó a los militares decir “ya tenemos a uno, venimos es por el otro”; los seis militares se ubicaron en el patio de la casa paterna, uno de ellos preguntó insistentemente por “el radio”, irrumpió en la habitación del padre de Roberto Poto desordenando todo lo que se encontraba en su interior. Al no encontrar nada, hacia las 10:00 p.m., abandonaron la casa llevándose a ROBERTO POTO, diciéndole: “Usted es guerrillero, acompáñenos, usted es el que lleva muchachos para la guerrilla, arriba tenemos a su compañero, entonces para qué se niega”; Roberto Poto, pidió que llamaran al Cabildo y preguntaran por él, que él no era nada. ROBERTO POTO, en el momento de la detención vestía pantalón azul, camiseta blanca, zapatos de material y gorra blanca, ropa con la que diariamente laboraba.
Una vez retenidos, los dos indígenas fueron amarrados y conducidos hacia la casa de la indígena FLORINDA YULE, habitante de la vereda El Flayó, en donde preguntaron por un indígena de nombre DOMINGO; al no darles razón de esta persona, el ejército entró a la casa, la golpeó e intentaron obligarla a colocarse un camuflado, pero al oponer resistencia la amenazaron con matarla; ella dijo: “pues mátenme pero yo no me pongo eso”. La señora escuchó gritos y llanto; intentó acercarse a Roberto, preguntándole si lo estaban maltratando, pero un soldado respondió que no y le impidió verlo; pero según la Sra. Florinda Yule, el indígena Roberto Poto seguía gritando, pidiendo auxilio y diciendo que lo estaban golpeando muy duro.
El ejército se retiró y se dirigió hacia la casa de habitación de DOMINGO, que se encontraba ubicada a unos trescientos metros de la casa de FLORINDA, a las 11:20 p.m., uno de los hermanos de DOMINGO escuchó que de la cañada provenían gritos, lamentos y parecía estar alguien llorando “como si lo estuvieran torturando”. Siendo las 11:48 p.m., golpearon a la puerta de su casa: “Domingo, abra la puerta” y el joven al asomarse se dio cuenta de que eran militares quienes preguntaban por las armas, diciéndole que ROBERTO les dijo que allí estaban guardadas, que se las entregara. El joven abrió la puerta y tres de los militares entraron a la casa y empezaron a buscar las supuestas armas, desordenando y tirando todo al piso. Otros militares abordaron a Domingo, le pidieron sus documentos de identidad y se lo llevaron junto con Roberto y Arnoldo, pero fue dejado en libertad a los pocos minutos y a su regreso le comentó a su familia que el ejército tenía detenido a Roberto, que lo reconoció por la ropa que siempre usaba para su trabajo en el campo porque su voz era irreconocible por la tortura a que estaba siendo sometido.
El martes 19 de diciembre, siendo las 3:10 a.m., la comunidad de la vereda El Flayó escuchó fuertes ráfagas y explosiones que se prolongaron por cerca de una hora. A las 6:00 AM, miembros del Cabildo y de la Guardia Indígena informados de la situación se dirigieron al lugar de los hechos ocurridos en el predio del señor RICARDO SECUÉ; en el camino se encontraron con el ejército que les impidió el paso: “eso allá está caliente y a quien se pase lo matamos”, afirmó uno de los militares, quien se encontraba en evidente estado alterado de conciencia, probablemente por el consumo de marihuana. Otro militar les informó que habían dado de baja en los combates de la madrugada, a dos comandantes de la guerrilla y les advirtió que “andamos con un indígena que se reinsertó de la guerrilla y él es el que nos está dando toda la información, por eso vamos a hacer una limpieza porque por aquí hay mucho miliciano”. La comunidad reunida en el sitio permaneció a la espera hasta las 10:30 a.m., hora en la que se permitió a la esposa de ROBERTO POTO y al Gobernador local, pasar hacia donde se encontraban los cuerpos sin vida de ROBERTO Y ARNOLDO para que fueran reconocidos por ellos. La esposa y el gobernador local dijeron que los dos estaba vestidos de camuflado, con visibles signos de tortura en su rostro y ARNOLDO tenía un tiro en la frente. El ejército informó que estaban esperando el helicóptero para trasladar los cuerpos a Cali, este llegó hacia las 3:00 PM aterrizando en los predios del señor RICARDO SECUÉ, para lo cual el ejército destruyó la siembra de maíz y fríjol. La comunidad se opuso al traslado de los cuerpos a lo cual el ejército reaccionó disparando ráfagas de fusil y granadas de MGL (lanzador múltiple de granadas) de las cuales varias cayeron muy cerca de las casas aledañas. La comunidad atemorizada se dispersó para protegerse.
