El 26 de diciembre de 2005 en Apartadó, Antioquia, tropas de la Brigada XVII del Ejército asesinaron a JORGE JIMÉNEZ TABARES, de 20 años de edad; BLANCA NUBIA JIMÉNEZ QUINTERO, prima y compañera del anterior, de 17 años, quien estaba embarazada; UBERLINA DELGADO BERMÚDEZ, de 25 años; ELISENIA VARGAS GONZÁLEZ, de 15 años; JHONEIFER ANDRÉS GIRALDO HERNÁNDEZ, de 17 años y JHON DARÍO GRACIANO OSORNO, de 17 años. El hecho ocurrió en la vereda La Cristalina, corregimiento de San José de Apartadó.
Relata la fuente: “El lunes 26 de diciembre de 2005, hacia las 5:00 horas, los pobladores de la vereda La Cristalina escucharon fuertes detonaciones. En una de las casas de la familia Cardona Borja se había celebrado una fiesta el día y la noche anteriores, en la cual habían consumido mucho licor y los y las jóvenes que habían permanecido en dicha vivienda estaban durmiendo profundamente.
Un contingente del ejército llegó al amanecer y disparó sobre los jóvenes dormidos, como pudieron apreciar quienes llegaron a observar el lugar, una vez evacuados los cadáveres. Un conjunto de casquillos de armas de fuego estaban en frente de donde los jóvenes dormían y restos de proyectiles con pedazos de materia encefálica estaban junto a las almohadas. Allí fueron ejecutados: JORGE JIMÉNEZ TABARES, de 20 años de edad; BLANCA NUBIA JIMÉNEZ QUINTERO, prima y compañera del anterior, de 17 años, quien estaba embarazada; UBERLINA DELGADO BERMÚDEZ, de 25 años; ELISENIA VARGAS GONZÁLEZ, de 15 años; JHONEIFER ANDRÉS GIRALDO HERNÁNDEZ, de 17 años y JHON DARÍO GRACIANO OSORNO, de 17 años.
El General Luis Alfonso Zapata, Comandante de la Brigada XVII del Ejército, le informó a los medios de comunicación que “seis guerrilleros del frente 58 de las FARC perdieron la vida en un combate con tropas de la Brigada XVII del Ejército, en la vereda La Cristalina” (El Colombiano, 27 de diciembre de 2005, pag. 9 a).
Todas las indagaciones muestran que hubo una masacre, conformada por homicidios intencionales múltiples de personas protegidas, lo que se tipifica como un crimen de guerra, además de crimen de lesa humanidad. Nada autoriza a disparar contra personas que duermen, así sean combatientes. Si bien los tres jóvenes tenían algún vínculo de colaboración con las milicias de las FARC en la zona, todo muestra que las tres jóvenes no tenían ninguna militancia y tan solo participaban en la fiesta.
Con posterioridad a los hechos se pudo establecer que todo había sido planeado entre la Brigada XVII y un miliciano de la zona que se entregó al ejército junto con dos de sus hermanos. Dicho miliciano convocó a militantes, colaboradores y amigos a que participaran en la fiesta navideña con el fin de que el ejército pudiera sorprender reunidos al mayor número de milicianos y colaboradores y darles muerte. Dicho miliciano le comentó después a sus amigos cercanos que el ejército le había pagado 24 millones de pesos por los seis muertos, lo que correspondía a una cuota de 4 millones por cada muerto. Así se negocian las vidas humanas en la zona y luego, como es ya rutina, se “legalizan” las muertes con un comunicado militar en el que se haga referencia a un “combate” en el cual las víctimas “perdieron la vida”.
Fuentes:
1. CINEP Banco de Datos de Derechos Humanos y Violencia Política - Noche y Niebla 32 Casos Julio/Diciembre 2005