El 15 de junio de 2004 en la vereda Palo Grande de OCAÑA, Norte de Santander, fueron citados a un paradero en la vía, por miembros del Batallón Santander del Ejército Nacional, los jóvenes DANIEL ALEJANDRO FRANCO YARURO y PEDRO ALBERTO TRIGOS, y allí fueron ejecutados con disparos de fusil a un metro de distancia. Luego le pusieron a cada uno de los cadáveres un arma en la mano, armas que, según se comprobó, no fueron disparadas.