El 16 de abril de 2004 en el corregimiento de Atánquez de VALLEDUPAR, Cesar, fue ejecutado el indígena Kankuamo NÉSTOR OÑATE ARIAS, quien fue sacado de su finca en presencia de su familia por miembros del Batallón de Artillería 2 La Popa acompañados de civiles encapuchados o paramilitares. Al día siguiente fue encontrado su cadáver cerca de Atánquez y el mismo Ejército trasladó irregularmente su cadáver a Valledupar donde lo presentó como muerto en combate (1).
El 17 de abril de 2004, en horas de la madrugada (…) incursionó un grupo armado ilegal a la finca del señor Néstor Oñate, en la región de Girardot, Cerro Las Palomitas, al oriente de Atánquez, preguntando por su hijo, Néstor Rafael OÑATE MARTÍNEZ. El padre contestó que no sabía dónde estaba. Los hombres le dijeron que donde lo encontraran, lo mataban. Entonces requisaron la casa y no encontraron nada. Después fueron más adelante, donde Néstor Rafael tenía su vivienda. Allá lo encontraron, le saquearon la vivienda y se lo llevaron a la región de La Solera. Luego, lo bajaron por la montaña y lo asesinaron. El día 17, en horas de la mañana fue recogido por el ejército nacional en la región de El Convento, un kilómetro al oriente de Atánquez, y llevado a Valledupar, reportado como ‘muerto en enfrentamiento’. Tenía un tiro en la nuca. Néstor Rafael se dedicaba a la agricultura y acompañaba a su padre en las labores de mantenimiento de la finca (2).