Yamid Daniel Henao
Fuente: CorpoclaretianaNPB
1. Estudiante (Institución: Unidad Educativa el Encanto)
Hechos
El viernes 6 de febrero de 2004, a las 22:30 horas, ''civiles'' armados de la estrategia encubierta o paramilitar del Estado, agrupados en el '' Bloque Centauros de las AUC'', entre los que se encontraban el comandante ''OMAR'' de las ACCU, quien según testimonios es de contextura gruesa, piel negra, de alta estatura y de origen costeño, y otros comandantes conocidos como ''DUMAR'', ''RUGEL'' y ''El POLÍTICO'' también conocido como ''JERONIMO'', llegaron hasta la casa de la defensora de Derechos humanos, dirigente comunal y dirigente del Partido Comunista Colombiano, MARÍA LUCERO HENAO, en la vereda de Puerto Esperanza, municipio El Castillo; golpearon en la puerta y llamaron a María Lucero, quien al principio se negó a abrir. Los armados amenazaron con tumbar la puerta si no abrían inmediatamente, por lo que María Lucero se vio obligada a abrir. Entonces los armados se la llevaron a la fuerza, mientras ella gritaba llamando a su madre, a sus hijas e hijo YAMID DANIEL HENAO, quienes salieron tras ella intentando arrebatarla de las manos de los victimarios. En el trayecto intentaron amarrarla con unas cuerdas de nylon mientras le gritaban ''desde hace tiempo le teníamos ganas pero no se había presentado la oportunidad'', y a la familia que la acompañaba ''ustedes son unos h.p guerrilleros''. Ella se abalanzó sobre uno de los armados impidiendo que la amarraran. Al llegar a las afueras del caserío, a 5 minutos de su casa, obligaron a las niñas y a su madre a regresar y forzaron a su hijo YAMID DANIEL, de 16 años, a quedarse con ella. Yamid Daniel estudiaba en la Unidad Educativa El Encanto, de Puerto Esperanza. Minutos más tarde, su familia escuchó varios disparos; por temor a la presencia de los paramilitares, no salieron de la casa hasta la madrugada, cuando encontraron los cuerpos sin vida de María Lucero y de su hijo Yamid Daniel. Habían sido ejecutados a bala y el rostro de YAMID DANIEL se encontraba desfigurado, con impactos en la boca y con una oreja amputada. A lo largo del día se presentaron enfrentamientos entre civiles armados de la estrategia paramilitar y unidades de las FARC-EP en la vereda la Esmeralda, distante tres horas de camino de Puerto Esperanza. Los paramilitares en horas de la tarde, pasaron por el caserío de Puerto Esperanza con dos cadáveres y un herido en dirección desconocida.
La familia de María Lucero era una de las diez familias que se había mantenido en el caserío de Puerto Esperanza después de la incursión paramilitar del 2 de agosto del 2002, en la cual los armados de la estrategia encubierta del Estado, con la complicidad del Batallón 21 Vargas, obligaron a desplazarse a casi todos los pobladores. María Lucero, como Defensora de Derechos Humanos y Presidenta de la Junta de Acción Comunal, ante la ausencia de una actuación pronta y oportuna de las autoridades competentes, debió realizar el levantamiento de por lo menos 7 cadáveres de vecinos de su vereda. En varias ocasiones, como Defensora de Derechos Humanos, María Lucero se entrevistó con representantes de delegaciones diplomáticas con asiento en Colombia, como las embajadas de Austria, Canadá, Gran Bretaña, Italia, Alemania, Francia, con la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos y con la Defensoría del Pueblo, para presentarles la grave situación de los pobladores de Puerto Esperanza luego del desplazamiento y de la presencia paramilitar permanente.
María Lucero, como Defensora de Derechos Humanos, fue objeto de amenazas en dos ocasiones y de un intento de asesinato en los últimos tres años. Una noche llegaron a su casa buscándola, pero ella no se encontraba en el lugar y su familia no abrió la puerta. Días después, varios paramilitares, en frente de su casa estacionaron una camioneta, pusieron música y uno de ellos le manifestó que en ese momento no la iban a matar porque no habían recibido la orden. Ante las amenazas recurrentes de los miembros de la estrategia paramilitar, se atrevió a entrevistarse con uno de los jefes paramilitares en El Dorado para preguntarle por las razones por las cuales se le amenazaba, a lo cual el jefe paramilitar respondió: ''con usted no tenemos ningún problema''. A pesar de estas amenazas, María Lucero se mantuvo en el trabajo organizativo de su comunidad, en la denuncia de las violaciones a los derechos humanos de las que eran víctimas y en el desarrollo de actividades productivas para su familia, dada su condición de cabeza de hogar.
Hay aquí huellas de Tortura y evidencia de dos Ejecuciones Extrajudiciales como violaciones flagrantes de los derechos humanos perpetradas en una defensora incuestionable y heroica de esos derechos, e infringiendo al tiempo el DIH tanto por la Tortura como por los Homicidios Intencionales de Personas Protegidas. Violar los derechos de los Defensores tiene connotaciones ineludibles por el mensaje de desprotección que envía a las comunidades victimizadas y por la negación del valor ético, jurídico y político de esos mismos derechos, situando a los victimarios en un poder ''de facto'' que anula el Estado de Derecho (1).
MARÍA LUCERO HENAO estaba afiliada a SINTRAGRIM Sindicato de Trabajadores Agrícolas Independientes del Meta (2).
Fuentes:
- 1. CINEP, CIJyP, SINTRAGRIM, DH BAJORIARI - Ariari: Memoria y Resistencia CRONOLOGÍA DE LOS CRÍMENES DEL ARIARI, META 2002 – 2008
- 2. ENS ESCUELA NACIONAL SINDICAL
