Anibal Poveda
Fuente:
1.
Hechos
El 27 de enero de 1968 a las 7 p.m. en una vereda de Sutatausa, fue asesinado ANÍBAL POVEDA, quien fuera presidente del Sindicato Nacional de Mineros y quienes en la actualidad ocupaba la presidencia de la subdirectiva de Sutatausa.
Poveda se destacó como un honesto y beligerante defensor de los intereses y derechos de los trabajadores mineros y de los campesinos de las regiones de Zipaquirá, Cogua, Tausa, Sutatausa y Cucunubá. Este es el segundo crimen que se comete contra los dirigentes de este sindicato ya que hace seis meses fue asesinado Orlando Palomino.
El crimen fue cometido por dos elementos al servicio de Carlos Carrera uno de los más reaccionarios patronos de este sector, ya que fue él quien lanzó a los trabajadores de la mina La Trinidad a una huelga que duró tres meses y que posteriormente la rompió con la fuerza pública. El administrador de esta mina, también al servicio de Carlos Carrera fue el que asesinó a Orlando Palomino.
Al entierro de Poveda asistieron numerosas delegaciones de las distintas minas, dirigentes sindicales de los sindicatos de Gaseosas Colombianas, Talleres Centrales, Cementos Diamante, Eternit Colombiana, Metálicas de Cundinamarca, FESTRAC y de la CSTC, lo mismo que el cura párroco de Sutatausa, quien en el sermón de las exequias condenó enérgicamente este crimen.
El dirigente sindical Francisco Sandoval, a nombre de la FESTRAC y de la CSTC, habló durante el entierro, para condenar este segundo crimen al amparo de las autoridades. Destacó la honestidad y beligerancia de Poveda y solicitó la unidad de todos los mineros para luchar porque los asesinos de Poveda sean castigados. Explicó también lo que representa la reforma laboral el Fondo Nacional de Ahorro y demás medidas regresivas que quiere imponer el actual gobierno y contra los cuales luchó Poveda, ya que él había participado en la manifestación del 26 de enero.
Los sindicatos independientes han protestado enérgicamente por este crimen y han solicitado un investigador especial de la procuraduría, para que se encargue de llevar adelante una exhaustiva investigación y se condene a los responsables, tanto intelectuales como materiales, ya que los trabajadores no están dispuestos a tolerar el resurgimiento de la violencia oficial y patronal y los atentados criminales contra los trabajadores y sus dirigentes sindicales.
De este crimen quedan dos huérfanos de corta edad y una viuda en el más completo desamparo-
Fuentes:
- 1. VOZ PROLETARIA, Bogotá febrero 1 de 1968
