El 7 de diciembre de 2003 en Soacha, Cundinamarca, fue ejecutado MANUEL ENRIQUE GUZMÁN FORIGUA, estudiante universitario, quien luego de ser requisado por una patrulla militar cuando caminaba por una calle del poblado, bajo el pretexto de que “una hoja del cuaderno” que él portaba “olía a marihuana”, fue detenido y unido a un grupo de jóvenes previamente detenidos y obligados a caminar varias cuadras. Cuando los soldados iban a detener a otro grupo de jóvenes, los primeros aprovecharon el momento y se escaparon corriendo. Al girar en una esquina mientras huía, Manuel fue alcanzado por las balas de los soldados que dispararon contra los fugitivos. Para justificar su muerte, los soldados le colocaron un arma al cadáver, tratando de presentarlo como un enfrentamiento armado.