Faustino López Guerrero
Fuente: FUNDACIÓN MANUEL CEPEDA VARGAS
1. Carpintero
Hechos
Víctimas en estos hechos: 2 (Asesinadas: - Desaparecidas: 2)
El 5 de septiembre de 1984 en Puerto Boyacá, Boyacá, los sindicalistas y miembros del Partido Comunista y de la Unión Patriótica, MIGUEL ANGEL DÍAZ MARTÍNEZ y FAUSTINO LÓPEZ GUERRERO fueron desaparecidos durante una operación conjunta entre el DAS, la Policía y paramilitares del MAS, en la que se pudo establecer participó el detective del DAS rural Jorge Luís Barrero.
La noche antes de la desaparición, los dirigentes comunistas y dos familiares de Miguel Ángel Díaz Martínez habían viajado a la población a realizar diligencias relacionadas con unos inmuebles. En la noche, Miguel Ángel y sus familiares se alojaron en las residencias El Rosario, mientras Faustino se fue para un apartamento que allí tenía en una casa, también de su propiedad, que había dejado arrendada después de tener que desplazarse por amenazas del MAS. Miguel Ángel y Faustino se dirigieron, en horas de la mañana, a la oficina de Registro de Instrumentos Públicos para legalizar la escritura de una casa de propiedad del Partido Comunista.
A las 11:30 a.m. Miguel Ángel fue a recoger la escritura, conversó con el Registrador, quien le entregó el documento y, en el momento de salir de la oficina, fue introducido en un vehículo Renault 12 blanco, seguido por una motocicleta roja que, era conducida por el detective del DAS rural Jorge Luís Barrero, quien había seguido a Miguel Ángel y dio aviso a los hombres que lo introdujeron en el vehículo. El mencionado vehículo había sido visto en varias oportunidades entrando a las instalaciones de la Policía local. Hacía las 7 p.m., cuatro encapuchados y el mencionado agente del DAS irrumpieron violentamente en a casa de propiedad de Faustino, destrozando una puerta; al no encontrarlo allí se dirigieron al apartamento donde éste se alojaba. De allí sacaron un costal, donde se presume llevaban a Faustino, el costal fue tirado a un lote vecino, donde funcionaba un taller de latonería de propiedad de Gustavo Guzmán y luego subido a un carro. Algunos pobladores señalaron que Miguel Ángel y Faustino fueron torturados y luego asesinados y sus cuerpos tirados al río Magdalena.
INVESTIGACIONES
Sus cuerpos nunca fueron encontrados, pese a que tres días después algunos familiares y amigos se desplazaron a Puerto Boyacá e iniciaron las gestiones pertinentes, como averiguar con las autoridades militares y eclesiásticas, sin ningún resultado. El 15 de septiembre de 1984, una delegación de miembros de órgano sociales y políticas se desplazó desde Bogotá con el fin de presionan autoridades para que aparecieran con vida los dos desaparecidos. La delegación, de aproximadamente 150 personas que se movilizaban en tres buses, fue acompañada por delegados de la Procuraduría General de la Nación. En el sitio donde se divide la carretera para Puerto Triunfo y Puerto Boyacá fueron detenidos en un retén móvil del Ejército, que les decomisó unas pancartas que llevaban. La intervención de los delegados del gobierno posibilitó que la delegación continuara su recorrido.
A las 10:30 a.m., cuando los buses llegaron a Puerto Boyacá, sonó la sirena del cuerpo de bomberos, y al llegar al parque central se encontraron rodeados por varios vehículos ocupados por hombres que portaban armas de corto y largo alcance, entre ellos Pablo Emilio Guarín Vera, quien con megáfono en mano arengaba a los demás incitándolos a repeler violentamente a los delegados gritando que éstos venían a saquear el comercio, la banca y a asesinar a los dirigentes de los partidos tradicionales. La delegación se vio obligada a devolverse ante la amenaza de los paramilitares de dispararles y quemar los buses con las personas adentro, sin que la primera autoridad del municipio, el alcalde militar Capitán Carlos Orlando Meza Gómez, hiciera nada por impedir la acción de los paramilitares. Fueron seguidos por los vehículos ocupados por los hombres comandados por Pablo Emilio Guarín Vera, hasta llegar a las instalaciones del Batallón Bárbula, a donde ingresaron los paramilitares ''raudos, triunfantes, eufóricos como al llegar de un combate victorioso''. Uno de los vehículos de los paramilitares siguió los buses hasta Puerto Salgar (Cundinamarca).
Tres funcionarios de la Procuraduría que fueran delegados para adelantar la investigación, fueron amenazados el 19 de septiembre de 1984. Posterior a la desaparición, los familiares de Faustino y Miguel Ángel fueron permanentemente hostigados. El 19 de abril de 1986, una nieta de Faustino fue interceptada por dos soldados, luego de salir del almacén de Colsubsidio (calle 26, en Bogotá), obligada a subir a un campero y trasladada por diferentes sitios de la ciudad; en horas de la noche la llevaron a una casa en construcción, allí la empujaban contra la pared, mientras la interrogaban, también le decomisaron materiales de la Unión Patriótica, le hurtaron dinero, la acusaron de guerrillera y al momento de dejarla en libertad la amenazaron diciéndole ''haga bulla y verá que la jodemos de verdad''. En octubre de 1992, una hija de Faustino fue detenida con dos de sus hijos por miembros de la SIJIN, permaneciendo allí por cuatro días. Así mismo el 23 de octubre de 1996 otro nieto de Faustino fue asesinado, al parecer, por miembros de un organismo del Estado en Bogotá.
Por la desaparición de Miguel Ángel y Faustino, se adelantó investigación penal, bajo el radicado Nº 6021, a la cual fue vinculado Jorge Luís Barrero, quien fue procesado y sentenciado, el 29 de mayo de 1986 como reo ausente, por el Juzgado Primero Penal del Circuito de Tunja a 5 años de prisión, por ''secuestro simple''. Fue capturado el 17 de julio de 1987 y recluido en la penitenciaría El Barne. El 27 de febrero de 1990, fue puesto en libertad ''por pena cumplida''. Otro agente del Estado que estuvo relacionado con la desaparición, fue el Teniente Álvaro Becerra Álvarez, Comandante de Policía de Puerto Boyacá, quien presionó a algunos testigos que declararon en el proceso, para que cambiaran el testimonio sobre el color del carro en que se llevaron a Miguel Ángel, ''yo le aseguré al Teniente que el Renault era blanco y él me insistía que debía ser azul o verde''. El oficial fue llamado a declarar durante el proceso por el Juzgado Sexto de Instrucción Criminal de Tunja pero nunca se presentó, pues poco después del hecho fue trasladado a Bogotá, luego a Tibú (Norte de Santander). Por los mismos días en que el oficial estuvo presionando a los testigos, también éstos recibieron llamadas telefónicas en las que les decían ''que se estaban metiendo en problemas y que la vida era muy buena''
Fuentes:
- 1. COLOMBIA NUNCA MAS Puerto Boyacá
