Desde el 5 de febrero de 1984 las veredas El Sarval y Buenavista del municipio de Florián fueron militarizadas por miembros del Batallón Sucre de Chiquinquirá. En los mismos operativos fueron ocupadas las Veredas de Santa Elena y Quebrada Seca del municipio de Pauna (Boyacá), lugar en el que los efectivos militares detuvieron y torturaron a un trabajador del campo. Ese día, en desarrollo de los patrullajes militares, los campesinos ARMANDO BUSTOS, ABEL GUEVARA y EUGENIO PINEDA fueron detenidos y torturados en la Vereda Buenavista. Los militares se llevaron $15.000 de los dos primeros campesinos y luego se trasladaron a otra finca de la vereda Palmarona donde lanzaron varios disparos y los maltrataron. Finalmente, les robaron la cédula, un radio, una linterna y dinero.
Otras víctimas del despliegue del ejército, mediante su accionar sistemático en las veredas de Florián, fueron los campesinos ELIECER PINEDA y VICENTE GUERRERO quienes fueron detenidos el 6 de febrero, un día después de la ocupación militar de la zona. Eliécer y Vicente fueron agredidos durante 55 horas en las que permanecieron amarrados y recibieron reiteradamente amenazas de muerte. Luego, los militares se dirigieron a una casa en donde detuvieron, torturaron y desaparecieron a los campesinos AURELIANO PINEDA, MARCELINO ORTIZ, JUAN GONZALEZ, JAIME GUERRERO, GRISELDINO SIERRA, MIRIAM SIERRA, GUILLERMINA DIAZ y EDILMA DIAZ.
A los primeros 4 campesinos los detuvieron en sus casas y los uniformados los obligaron a portar armas entregadas por ellos mismos para fotografiarlos. Momentos después, fueron aprehendidos los agricultores restantes. Todos fueron golpeados y torturados sin consideración, especialmente con las culatas de los fusiles; entretanto a Guillermina y Edilma Díaz se les ordenó que vistieran trajes de fatiga. Posteriormente, los militares se internaron con los campesinos en la selva, y no se volvió a tener noticias de ellos.