Masacre: LA BÁSCULA 22-Ene-00
Víctimas en estos hechos: 6 (Asesinadas: 6- Desaparecidas: 0)
El 22 de enero de 2000 en Barrancabermeja, Santander, paramilitares que se movilizaban en un vehículo camioneta tipo burbuja de color blanco interceptaron a las 8:00 p.m., en el sitio La Báscula, vereda Las Mirlas, un vehículo taxi de placas XWB-330 con el número O177, en el cual se movilizaban CARMEN CECILIA CASTILLO ÁLVAREZ, JAIME MANRIQUE VALDERRAMA, ELÍAS BLANCO TORRES, DANIEL ESTÉVEZ SUÁREZ y ELDA CONSUELO MAYORGA LEAL, y los ejecutaron de varios impactos de bala de fusil R-15. El menor JAVIER URIBE, de siete años de edad, falleció al recibir una bala en su espalda disparada por los paramilitares, en momentos en que se encontraba en su vivienda, ubicada a pocos metros del lugar del hecho (1).
Enseguida, el comandante de la Policía, coronel Martínez Santamaría le restó importancia a lo sucedido. En sus declaraciones a la prensa, señaló que “al parecer, los ocupantes del taxi les respondieron a los disparos. Creemos que los agresores se llevaron las armas porque en el taxi no las encontramos”. El periódico La Vanguardia Liberal afirmó que “Dos de las cinco víctimas presentaban antecedentes penales. Se trata de JAIME MANRIQUE VALDERRAMA quien había sido capturado en diciembre del año pasado por el Ejército, sindicado de pertenecer al cartel de la gasolina. También tiene antecedentes ELÍAS BLANCO TORRES, quien aparece en los libros de la SIJIN de la ciudad como presunto subversivo”.
Una lectura cuidadosa del texto permite determinar que no hubo enfrentamiento (no se hace referencia a los casquillos de los proyectiles que debieron quedar en el automóvil si fuese cierto que los ocupantes realmente hubiesen respondido con armas de fuego). Ninguno de los muertos tenía antecedentes, pues uno estaba sindicado sin ser condenado de hurto de gasolina y el otro aparece como sospechoso, nada más, en una ciudad donde todos los pobladores de los barrios populares son considerados como sospechosos por la fuerza pública. Sin embargo, tanto la Policía como los medios de comunicación dieron a entender que una masacre en realidad había sido un combate, por supuesto, sin jamás expresarlo de esa cruda manera (2).
Fuentes:
1. CINEP Paramilitarismo de Estado en Colombia 1988-2003
2. GEARÓID Ó LOINGSIGH La Estrategia Integral del Paramilitarismo en el Magdalena Medio de Colombia - Bogotá, septiembre de 2002 (http://www.cronicon.net/paginasjv/paginas/paramilitar1.htm)