Sandra N.
Fuente:
Hechos
El 19 de julio de 1999 en San Pablo, Bolívar, paramilitares desaparecieron a FLOR MARÍA ALZATE, ama de casa de 34 años, de la vereda Aguas Lindas, hija del líder campesino Alonso Alzate, y SANDRA (“Rosmari”), de 19 años. El hecho ocurrió aproximadamente a las 10:00 a. m., luego de ser bajadas de un camión en el que viajaban hacia San Pablo, a la altura de la finca Guarigua, en el sitio conocido como “Loma Fresca” ubicado a 6 kilómetros de la cabecera de dicho municipio. Dos kilómetros antes del retén paramilitar había un retén del Ejército, donde el camión en que se transportaban las víctimas debió pagar el “impuesto de gasolina”.
En el operativo participó un grupo de aproximadamente 200 paramilitares, entre ellos un ex guerrillero conocido como “David”, quienes obligaron a bajarse a la gente que se transportaba en un camión. “En un papel tenían unos nombres. Pusieron a la gente contra el camión y pidieron documentos. Un ex guerrillero alias “Deivid” estaba con ellos. El no señaló a nadie. A Flor María Alzate, una civil que había tenido un hijo con un guerrillero y viajaba con dos hermanos la llamaron. Los hermanos que iban con ella la reclamaron. Les dijeron que más adelante se la mandaban y la desaparecieron. También a otra pelada que sí era guerrillera y conocida como Rosmari, la desaparecieron. Los hermanos de Flor María se bajaron en Cañabraval y se devolvieron pero ya no estaban”.
Además les robaron 500 mil pesos en joyas. Flor María viajaba en compañía de sus dos hermanos con una parte del mercado que se le había olvidado tras haber estado allí con su esposo. El hermano de Flor María, quien había reclamado cuando los paramilitares la obligaron a bajar del vehículo en que se transportaban, se comunicó telefónicamente con un amigo de San Pablo, éste a su vez hizo lo mismo con alias “Tayson”, un mando paramilitar de dicho municipio, indagándole por el paradero de Flor María, el paramilitar le dijo que se comunicaría a Monterrey, pero sin que le dieran ninguna información de lo sucedido.
Posteriormente, la madre de Flor Alzate se dirigió a la casa de los paramilitares en San Pablo a indagar por el paradero de su hija, ellos la mandaron a Monterrey, donde la agredieron verbalmente y le dijeron “que no jodiera más”. Según testimonio de los pobladores, “dicen que hasta las cinco de la tarde la vieron, que ahí se perdió, se desapareció” y las personas de una casa cerca en donde ocurrieron los hechos “aseguran que la mataron, y que una parte más abajo hay un palo y ahí la enterraron” y “…que de ahí de la casa llevaron palas”. Se afirma igualmente que en dicho lugar se encuentran enterradas otras personas en una fosa común pero de difícil acceso por cuanto había permanencia constante de paramilitares.
Fuentes:
- 1. PROYECTO COLOMBIA NUNCA MÁS ZONA 5ª - Crímenes de Lesa Humanidad 1966-1998 • QUINTO MODELO DE REPRESIÓN: Consolidación y Legalización del Paramilitarismo, 1995-1998
