El 7 de febrero de 1965 en el corregimiento de Currulao, municipio de Turbo (Antioquia), Arturo Zapata, elemento frentenacionalista de pésimos antecedentes, asesinó al compañero JESÚS MARÍA HIGUITA, miembro del Sindicato Agrario de Urabá. Zapata, quien en Sopetrán asesinó a una familia de apellido Quintero, y tiene un record dilectivo bastante grande, se jacta de tener de su parte a las autoridades y a su hermana Berta Zapata, quien ejerce la profesión de abogado en Medellín y le presta auxilio cada vez que cae preso.
El crimen parece tener conexión con las autoridades, pues cuando se realizó, el inspector de policía Rafael Calle, acompañado de agentes en avanzado estado de embriaguez, estaba “aplanchando” (deteniendo y golpeando) a varios ciudadanos, entre los cuales resultaron seriamente heridos Raúl Gutiérrez, Antonio Torres, Juan Borja y Gildardo Gómez, este último familiar del asesinado. A las personas nombradas se les llevó a la cárcel y ni siquiera tinto se les dejó entrar, mientras que al criminal se le otorgaban toda clase de garantías (1).
De acuerdo con versiones presentadas por habitantes de la región, se recuerda que en abril de 1960 los obreros de Maderas Urabá se quejaron de la coacción y de la intimidación oficial que buscaba hacerlos abandonar la organización sindical que recientemente habían constituido, llegándose incluso a recibir amenazas de muerte. En su momento la Federación de Trabajadores de Antioquia (FEDATE) elevo las denuncias correspondientes ante la opinión pública (2).
Fuentes:
1. VOZ PROLETARIA Año III - Num 63, Pag. 12, Bogotá, D.E., Febrero 28 de 1965
2. COMISION ANDINA DE JURISTAS Informes regionales de derechos humanos: Urabá. Bogotá 1994