Hermes Villamizar
Fuente:
1. Comerciante
Hechos
Masacre: VERACRUZ – CERRO BURGOS 11-Jun-98
Víctimas en estos hechos: 3 (Asesinadas: 3- Desaparecidas: 0)
El 11 de junio de 1998 en Simití, Bolívar, hacia las 4 p. m., un grupo de 150 paramilitares, al mando de alias “Popeye” y de Manuel Enrique Barreto Díaz, incursionaron en el corregimiento Veracruz (Cerro Burgos) de Simití, en cinco chalupas, entre ellas una afiliada a la Cooperativa de Transporte de Barrancabermeja y las pertenecientes a los chaluperos Hugo Escudero, asesinado el 29 noviembre de 1996 y Jaider Javier Guerrero Mendoza, asesinado el 5 de diciembre de 1997, al parecer por este mismo grupo.
Como en otras ocasiones en las que incursionaron sobre poblados, los paramilitares bloquearon las entradas y salidas de la localidad y reunieron a los pobladores. Luego buscaron con lista en mano a los comerciantes ANDRÉS AVELINO PINEDA MOLINA, HERMES VILLAMIZAR y OLGA LUCÍA PALENCIA. Buscaron primero en la casa de Andrés, que había sido amenazado en reiteradas ocasiones y quien se refugió en su vivienda y trató de defenderse con una escopeta de caza con la que dio muerte a dos paramilitares e hirió a otros dos, pero finalmente murió por efecto de una granada de fragmentación lanzada por los atacantes, quienes además demolieron totalmente el inmueble y quemaron los enseres. Los atacantes obligaron a varios pobladores a recoger a los muertos y heridos de la casa de Andrés Avelino Pineda y sacaron de su casa a la promotora de salud para que atendiera a los atacantes heridos, los que después de la atención de emergencia fueron retirados en dos chalupas que tomaron por la vía que de Cerro Burgos conduce a Gamarra (Cesar).
Posteriormente, los paramilitares reunieron a un grupo de aproximadamente noventa personas en el billar que administraba Hermes Villamizar, preguntaron por éste y por otros pobladores, pero no encontraron a ninguno. A los pobladores que reunieron en el billar les hicieron comentarios como los siguientes: “Esta va a ser la masacre del año, hijueputas, si ven lo que pasó en Barranca”; “Se le acabó el jueguito de la guerrilla aquí”; “Si no deben no teman”; “lo que les está pasando es por ser colaboradores de la guerrilla”; “Si siguen colaborándole la masacre será de mayores dimensiones”; “Tenemos que entrar a Simití, Santa Rosa y todo esto de aquí arriba porque o se queda la guerrilla o nos quedamos nosotros”.
Pasado un rato, los paramilitares se dirigieron a la casa de habitación de Hermes y lo obligaron a salir, lo esposaron y lo subieron a una chalupa. Olga Lucía, su cuñada, intentó oponerse, por lo que fue golpeada, ejecutada y su cuerpo lanzado al río Magdalena. Los cuerpos de Hermes y Olga fueron hallados flotando en el río los días 12 y 15 de junio, respectivamente. Adicionalmente, los paramilitares saquearon la oficina del acueducto, la Cooperativa de Transportes Santa Rosa y varias viviendas. Algunos de los pobladores que habían logrado huir de la incursión paramilitar llegaron aproximadamente a las 4:30 de la tarde a la cabecera municipal de Simití e informaron a las autoridades civiles, policiales y militares del municipio sobre el ataque del que era víctima la comunidad de Cerro Burgos; sin embargo, a pesar que la distancia por vía fluvial o terrestre entre Simití y Cerro Burgos, se cubre en 25 minutos, la fuerza pública acantonada en el área urbana no emprendió ninguna acción. Los paramilitares permanecieron allí hasta las 7:00 p. m.
Algunos pobladores y el periodista del Canal local Tele Simití se desplazaron hacia el corregimiento del Cerro de Burgos y lograron ingresar aproximadamente a las 6:30 p. m. A eso de las 7:00 p. m. los paramilitares iniciaron la retirada, utilizando las chalupas en las que habían incursionado y las de cuatro chaluperos a los que obligaron a transportarlos en sus embarcaciones desde Cerro de Burgos a Barrancabermeja. Los chaluperos, tres de ellos residentes del Cerro y otro que llegó al sitio de los hechos cuando hacía la línea de Gamarra a Simití, regresaron al lugar en la mañana del 12 de junio. Testigos afirman que el comandante paramilitar en Simití entró a hablar con el Teniente William Murcia, adscrito al Batallón Galán.
La primera autoridad pública en acercarse al Cerro de Burgos fue el Fiscal local del sur de Bolívar y uno de sus asistentes a eso de las 8:00 de la noche del día de los hechos, para practicar el levantamiento del cuerpo de Andrés Avelino; el Ejército solo llegó hasta el 12 de junio a la 7:00 en la mañana, doce horas después de la retirada de los paramilitares.
Algunos medios de comunicación que presentaron lo ocurrido como un “enfrentamiento entre la guerrilla y los paramilitares”, desconocieron que se trató de un ataque paramilitar contra la población civil, lo cual se constató en reuniones de la comunidad con el Alcalde, Vicente Mejía Ortiz; la Personera Municipal, María Isabel Guzmán Vuelbas; el Comandante de la Policía de Simití, Capitán Fabio Rodríguez Almaciga, y el Comandante de la base del Ejército en Simití, Teniente William Murcia, adscrito al Batallón Galán. Posteriormente, el reportaje del diario El Tiempo del 8 de junio de 1998 hizo énfasis en que el único problema en el sur de Bolívar tenía que ver con el cultivo de hoja de coca en la Serranía de San Lucas, utilizando en su presentación a 150 niños del corregimiento de Santa Lucía de Simití que vivían como raspachines en vacaciones escolares.
El reportaje fue reforzado con la entrevista al Coronel Héctor Eduardo Peña Porras, Comandante del Batallón de Contraguerrillas No. 45 Héroes de Majagual de Barrancabermeja, el cual señaló esta actividad como “único medio de subsistencia” y que “la inversión social en la zona es casi nula”, dejando de lado el problema social y económico de la región y el interés de los grupos paramilitares de hacerse con los grandes yacimientos auríferos de la zona. Las acciones de los grupos paramilitares sobre las diferentes zonas de Simití fueron en su oportunidad denunciadas por la comunidad. Desde 1996 por lo menos, fueron reportados a las autoridades los retenes en diferentes sitios del río Magdalena y en mayo de 1998 el mismo Defensor del Pueblo, Fernando Castro Caicedo, había solicitado al gobierno nacional medidas eficaces de protección para la población de Simití. En el mismo sentido, el 20 de junio, una comisión de 150 dirigentes de las comunidades de Simití, San Pablo y Santa Rosa del Sur, se desplazaron a la cabecera municipal de Simití con el fin de brindar su solidaridad a los desplazados del Cerro de Burgos y presentar públicamente las denuncias acerca de la amenaza de una nueva incursión paramilitar a los corregimientos de San Luis, Animas Altas, San Blas y la vereda El Piñal. Además apoyaron las exigencias de los desplazados con el fin de presionar una exhaustiva investigación por la incursión paramilitar del 11 de junio.
Como consecuencia de la agresión paramilitar del 11 de junio de 1998 en Cerro de Burgos, doscientas cincuenta familias residentes y domiciliadas en el Corregimiento Veracruz se desplazaron a las cabeceras de los municipios de Simití y Santa Rosa del Sur. Veracruz, que contaba con una población de 1.000 personas, luego de la incursión quedó deshabitado.
Fuentes:
- 1. PROYECTO COLOMBIA NUNCA MÁS ZONA 5ª - Crímenes de Lesa Humanidad 1966-1998 • QUINTO MODELO DE REPRESIÓN: Consolidación y Legalización del Paramilitarismo, 1995-1998
