En la madrugada del 2 de enero de 1965 en Cimitarra, Santander, el soldado N. Vásquez, del destacamento militar de la localidad, dio muerte al campesino RÁUL ANTONIO ISAZA VÁSQUEZ, de un tiro de fusil.
A eso de las dos de la madrugada, Isaza Cárdenas se encontraba en el establecimiento de Flor González cuando llegaron al lugar el soldado Vásquez y otro de sus compañeros de armas, dedicándose a ingerir licor.
Por motivos insignificantes, el soldado arremetió contra Raúl y posteriormente salió hacia los cuarteles y se armó de fusil. De regreso, disparó por la espalda contra el campesino, atravesándolo de un lado al otro y causándole la muerte en el acto.
Jaime Enrique Contreras, capitán comandante de puesto militar de Cimitarra, no dio importancia al salvaje asesinato, cometido a sangre fría, por unidades de la tropa a su mando, que no estaban en servicio y que al parecer cumplían una consigna.
El crimen ha causado profunda indignación en Cimitarra, tierra desacostumbrada a los casos de sangre. “Si las fuerzas militares empiezan el año con más violencia, las cosas tomaran otros rumbos”, comentaron los pobladores de esta pacifica comarca.
Fuentes:
1. VOZ PROLETARIA Año III - Num 57, Pag. 3, Bogotá, D.E., Enero 14 de 1965