En Neiva, Huila, los campesinos MARIO SERRANO, GABRIEL ROMERO, ALIPIO TRUJILLO y FRANCISCO GRISALES, fueron fusilados por miembros del ejército durante la acción cívico-criminal que se realiza en distintas veredas de este municipio. Protesta airada contra el terror planeado fríamente por los altos mandos militares.
Relata la fuente: “En abril comenzó la guerra sicológica en San Luis (Huila) envuelta en promesas de que con la llegada de los comisionados de los altos mandos militares correrían ríos de leche y miel para los campesinos.
El 28 de mayo las tropas dieron principio a la invasión, a la guerra real contra el campesinado. Veinte días después empezaron a exigir salvoconductos. Y a pesar de la cantaleta de que el ejército es una organización que no interviene en política, la consigna de que “hay que acabar con el partido comunista” era repetida en todo momento por los uniformados.
Con el pretexto anticomunista, se inició la persecución. El puesto militar de La Araña, en Río Claro, amenazó a las gentes. Les robó sus ganados porque dizque eran de Marulanda. En una incursión en La Julia, apresó al campesino MARIO SERRANO, en la casa de Félix Moreno. En presencia de Roque Dussán, una noche fue puesto a trotar. Fue asesinado de una descarga de fusil, con el argumento de que “se iba a volar”. Otra patrulla detuvo a GABRIEL ROMERO en una finca de los señores Quiroga, mientras se dedicaba a cosechar maíz. Fue asesinado en el camino que conduce a El Carmen. Los de la acción-criminal dijeron que lo había matado Marulanda en un ataque a la tropa.
Los del puesto de Chapinero, detuvieron al agricultor Aristóbulo Esquivel, valiéndose de los servicios de la espía Isidro Sánchez. Esquivel fue amarrado y tusado. Capturaron al campesino ALIPIO TRUJILLO, no obstante presentarles el salvoconducto que ellos mismos le habían expedido, asesinándolo.
El 15 de agosto la tropa hizo prisionero a FRANCISCO GRISALES, trabajador del ciudadano Juan de Jesús Pedreros. Grisales fue conducido amarrado al puesto militar. Después de torturarlo, a las tres y media del 17 de agosto fue asesinado en los cafetales de Uldarico Quintero. Grisales era un joven de 25 años, hijo de Isidora Grisales y Vicente Garzón. Se había destacado como uno de los más honestos y mejores trabajadores. Por eso su muerte a manos de la soldadesca del régimen ha provocado la más airada protesta de la ciudadanía de Aipecito y San Luis”.
Fuentes:
1. VOZ PROLETARIA Año II - Num 46, Pag. 8, Bogotá, D.E., Octubre 15 de 1964