Jesús María Barreneche Zuleta
Fuente:
1. (Institución: Concentración Educativa Barranquillita)
1. Líder comunitario -
Hechos
El 6 de febrero de 1996 en Chigorodó, Antioquia, el rector de la Concentración Educativa de la inspección departamental Barranquillita, JESÚS MARÍA BARRENECHE ZULETA, fue encontrado asesinado, semisepultado, mutilado y con signos de tortura, en un potrero ubicado en el kilómetro 18 de la vía que de la inspección departamental conduce al casco urbano. Llevaba 17 años como educador y se desempeñaba como líder cívico y comunitario de la zona rural de la población. El día 3 de febrero, varios hombres lo habían sacado de su vivienda. La fuente agrega que la victima había recibido amenazas de muerte y que dos semanas antes, varios hombres armados llegaron a la inspección para averiguar por su trabajo. “El decidió quedarse porque pensaba que su trabajo lo hacia por el bienestar de la comunidad y que con ello no afectaba a nadie”. En protesta por el crimen de Barreneche Zuleta, así como por los crímenes y amenazas contra educadores del departamento, los miembros del Magisterio departamental, realizaron un paro de 48 horas. Una fuente afirma que el crimen fue cometido por miembros de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá, ACCU, quienes lo sindicaron de “reclutar muchachos para la guerrilla”; agrega que los paramilitares “le habían dicho que se fuera de la región y como no le hizo caso, tuvieron que matarlo” (1).
La masiva presencia militar, en algunas ocasiones en clara complicidad con grupos paramilitares, se encargó de intensificar y favorecer las persecuciones y asesinatos de líderes sindicales y sociales. Uno de los casos más atroces, evidencia de este tipo de alianzas, fue el que tuvo por víctima al docente JESÚS MARÍA BARRENECHE, líder sindical y comunitario, oriundo del municipio de Betania, quien se desempeñaba como rector de la Concentración Educativa Barranquillita, en zona rural de Chigorodó. El sábado 3 de febrero de 1996 el rector, con 17 años en la docencia, fue secuestrado en este corregimiento por hombres armados pertenecientes a un grupo paramilitar que operaba en la región, quienes lo tildaron de guerrillero.
Un testigo presencial del hecho expresa: “yo presencié todo pero por una rendija de una puerta, inclusive sentía por debajo de la casa; como era de Tambo, se sentía la gente deambulando por debajo de la casa, yo escuchaba cuando lo pateaban, lo trataban de guerrillero, de una cosa y la otra”. Tres días después, habitantes del sector encontraron el cuerpo del docente mutilado en cercanías de la localidad. “Para mí es una cuestión atroz, coger una persona, llevársela y picarla eso es una cuestión que mejor dicho, lo picaron todo, la cabeza, los brazos, los pies, le rajaron todo el tórax y el abdomen, le sacaron las vísceras, el pene se lo cortaron, todo, y enterrarlo por ahí en un metro por un metro, una cuestión atroz”.
El mismo día de los acontecimientos, en las horas de la tarde –antes de la incursión paramilitar-, efectivos del Ejército ingresaron al poblado encargándose de inspeccionarlo en su totalidad, sin aclarar el tipo de operación que estaban desarrollando. “El ejército entraba, por ejemplo cuando sucedió esto el ejército entró, requisando porque yo tenía una carnicería, con otro señor, yo le llevaba toda la contabilidad a él. El ejército entró tipo dos de la tarde, requisaron en el pueblo y siguieron, y por la noche se entraron ellos”.
Este docente, estrechamente comprometido con la comunidad, se esforzó durante sus años de labor por lograr el mejoramiento de las instalaciones educativas de su localidad, para así garantizar unas adecuadas condiciones de aprendizaje para sus alumnos. Barreneche no sólo impulsó la educación dentro de su localidad sino en los poblados vecinos. “Teníamos hasta noveno grado, era una concentración, iniciamos con primaria, después se organizó la concentración, ya teníamos aprobado para montar diez y once […] En la concentración recogíamos los alumnos de Guapá, Nuevo Oriente y Blanquicé, era como un centro allí, estaba todo organizado. Nosotros hacíamos de todo hermano”.Pero las labores sociales desarrolladas por Barreneche no solamente se limitaban al desempeño de la docencia, sino que, al igual que otros docentes de la localidad, estaba fuertemente vinculado con el desarrollo de la comunidad. “Esa comunidad era manejada directamente por nosotros los docentes, nosotros lo que dijéramos allá que vamos a hacer una cosa u otra, la comunidad nos respondía. Que hay que arreglar la vía porque hay mucho hueco para entrar, hacíamos convite y la comunidad nos respondía. La comunidad perdió un líder, bastante, y para mí irremplazable”. Fueron bastante conocidas, entre otras, las importantes gestiones que realizó para lograr el traslado de la comunidad de Barranquillita, que se encontraba en condiciones indignas de vida al estar ubicada en una zona altamente propensa a las inundaciones. “Trabajamos siempre con un objetivo del bienestar de la comunidad, ese era el planteamiento número uno, inclusive en muchas ocasiones hicimos parte de las juntas de acción comunal […]
Uno de los propósitos más grandes que nosotros teníamos allá era el traslado de Barranquillita”,manifiesta uno de sus amigos. Sus cualidades de líder social y comunitario eran reconocidas por los habitantes de la localidad. “Barreneche era un líder, para mí era un líder comunitario, se sacaba la comida de la boca para dársela a otra persona. Si tenía forma de colaborarle a alguien para un mercado, alguna cosa, lo hacía”.
Ante este tipo de eventos resultan evidentes las consecuencias en términos de deterioro del tejido social y la aniquilación no sólo de proyectos individuales o familiares, sino comunitarios, que eran impulsados por el liderazgo de personas como Jesús María Barreneche. Con su muerte se frustraron en gran medida las esperanzas de desarrollo comunitario impulsadas por los procesos que lideraba. Los habitantes de Barranquillita, ante el cruel asesinato de uno de sus principales líderes, detuvieron sus proyectos atemorizados por las represalias de las que pudieran ser víctimas. A partir de entonces, nadie tomaría el riesgo de jalonar abiertamente propuestas que pudieran genera el descontento de los grupos armados, pues esto podría traducirse en un atentado contra sus vidas (2).
En febrero de 1996 en Carepa, Antioquia, paramilitares asesinaron a JESÚS MARÍA BERRENECHE, educador, y GETULIO N., vendedor de pescado, activistas de la Unión Patriótica, hecho ocurrido en la carretera Panamericana (3).
Fuentes:
- 1. JUSTICIA Y PAZ Boletin Informativo, Volumen 9, No 1 - Enero-Marzo 1996
- 2. TIRÁNDOLE LIBROS A LAS BALAS Memoria de la violencia antisindical contra los educadores de Adida, 1978-2008 - Investigación realizada por la Escuela Nacional Sindical (ENS) y la Asociación de Institutores de Antioquia (ADIDA) - Medellín, 2011
- 3. ROBERTO ROMERO OSPINA Unión Patriótica: Expedientes contra el olvido
