El 13 de marzo de 1995 en Bucarasica, Norte de Santander, el soldado José del Carmen Guerrero Sánchez, adscrito a la Brigada Móvil N.2, asesinó a BELSAI GALVÁN ALVERNIA, 65 años, comerciante, y MIGUEL ANGEL TAMAYO. La fuente indica que las víctimas viajaban en un bus intermunicipal que cubría la ruta Ocaña-Sardinata, lo mismo que el agresor, quien a la altura de la población de Abrego empezó a ingerir licor y a agredir a los pasajeros y a amenazarlos con matarlos.
La fuente agrega que en una parada, el soldado descendió del bus y el conductor, atendiendo la solicitud de los aterrorizados pasajeros, lo dejó. “Esto enfureció al soldado… quien tomó una motocicleta y alcanzó al bus en el sitio Cojones, jurisdicción de Bucarasica, subiendo de nuevo al vehículo e increpando al chofer con granada en mano por haberlo dejado tirado en la vía”, accionó la garnada y causó la muerte inmediata al comerciante, en tanto que Miguel Ángel murió posteriormente en el hospital de Cúcuta. Otras trece personas, también ocupantes del automotor, fueron alcanzadas por las esquirlas de granada, siendo necesaria su atención en el hospital de Sardinata.
Sin embrago, a pesar de ser coincidentes los testimonio de los pasajeros y del conductor, según el Comandante de la Brigada Movíl N.2, Brigadier General Rodolfo Herrera Luna, “el insuceso tuvo origen en una riña protagonizada por el soldado… con el conductor y el ayudante del vehículo”. Inexplicablemente portaba una granada de mano, la que accionó causando el lamentable accidente”.
De otra parte, familiares de 9 campesinos desaparecidos por militares de la Brigada Movíl N.2 en el municipio de Ocaña, entre los días 12 y 29 de enero de 1993, reconocieron al soldado Guerrero Sánchez como uno de los que participó en las mencionadas desapariciones. Así mismo, “en esta región de Norte de Santander, como en el Sur de Cesar, son muy frecuentes las violaciones a las más elementales normas del Derecho de Gentes y del Derechos Internacional Humanitario, ya que miembros del Ejército obligan a los conductores de vehículos de uso público a trasladarlos de un lugar a otro, convirtiendo a los pasajeros, en escudos humanos y en el blanco de atentados… y además utilizan los colegios, escuelas, puestos de salud y hospitales como guarniciones militares”.
Fuentes:
1. JUSTICIA Y PAZ Boletín Informativo, Volumen 8, No 1 – Enero-Marzo 1995