Joaquín León Tovar Miranda
Fuente: MEMORIA NARRADA, NARRACIÓN DE UNA HISTORIA. EL GENOCIDIO POLÍTICO CONTRA LA UNIÓN PATRIÓTICA
1. Educador (Institución: Universidad de Nariño)
1. Sin datos - Universidad de Nariño
2. Líder social - Sin Datos
Hechos
El 30 de junio de 1994 en Quito, Ecuador, el artista comunista, JOAQUÍN LEÓN TOVAR MIRANDA, conocido cariñosamente como “Leo”, fue asesinado por desconocidos que asaltaron su domicilio y lo arrojaron desde un cuarto piso. Se encontraba en esta ciudad exiliado por las amenazas del paramilitarismo en el Meta. La autopsia reveló que había sido envenenado. Investigaba el caso de los dos hermanos Restrepo [desaparecidos en Quito].
Relata la fuente: "En su cuerpo había huellas de golpes recibidos antes de caer del cuerto piso, seguramente porque se resistío a los victimarios. Después de haber sido lanzado por una ventana el cuerpo cayó sobre una camioneta que estaba parqueada sospechosamente frente a la edificación y el conductor de la misma se negó a llevarlo a un hospital rápidamente.
Leo Tovar ingresó a la Juventud Comunista desde los quince años, en la ciudad de Pasto, donde había nacido. Fue estudiante y profesor de la Normal Nacional y de la facultad de Artes de la Universidad de Nariño. Siempre fue muy receptivo a las luchas sociales y a participar al lado de los trabajadores en las acciones de masas,
En 1988 fue golpeado brutalmente cuando participaba en una movilización de solidaridad con el Paro Cívico en Tumaco. Recluido en el Hospital Departamental quiso ser desaparecido por elementos de civil y uniformados de la policía. Luego estuvo detenido dos meses en la Cárcel de Pasto.
Por razones de seguridad la Juventud Comunista los trasladó a Villavicencio, donde contribuyó a formar un importante movimiento cultural. Fue director de la Casa de la Cultura y del grupo de teatro "La Carcajada". Fue candidato al Concejo de Villavicencio en la lista de la Unión Patriótica. Finalmente tuvo que abandonar el departamento del Meta por las reiteradas amenazas de los paramilitares, que pusieron seriamente en peligro su vida. Por eso, se desplazó a Quito, Ecuador, donde se vinculó a la Casa de la Cultura (1).
Al morir un hombre de teatro cae el telón definitivamente. En vano quisiéramos que saliera otra vez a escena, a recibir nuestro aplauso. Ha caído el telón sobre Leo.
Joaquín León Tovar Miranda, dirigente de la JUCO, de la dirección del partido del Meta, originario de Nariño se radicó en Villavicencio. Allí inventó grupos teatrales, parejas acrobáticas, bailarinas y trapecistas. Escribió sainetes. Ensayó obras. Y cumplió con peligrosas tareas partidarias que le valieron el odio de militares y paramilitares. Su melena leonina, su pelambre digna de Sansón, lo identificaba. Creía, quizá, como el héroe bíblico, que en su cabellera radicaba su fuerza. Y huyendo del paramilitarismo se radicó en Quito [Ecuador], cuando su permanencia en Colombia se hizo insostenible. El 26 de julio [1994] asaltaron su domicilio y lo arrojaron desde un cuarto piso. La autopsia reveló que había sido envenenado. Investigaba el caso de los dos hermanos Restrepo [desaparecidos en Quito]. Ahora lo hemos evocado ante la enorme manifestación que el viernes 5 de agosto en forma pluripartidista proclamó la candidatura de Alfonso Ortiz Bautista y la nominación a la alcaldía de Villavo de Juan de Dios Bermúdez, liberales, conservadores, M-19, PCC y UP, independientes, que configuran esta importante convergencia, aplaudieron el nombre de Leo al rendirle homenaje en esta concentración. LEO TOVAR El 14 de diciembre de 1989 en Voz, se informaba el asesinato del médico Raúl Andrade en Saravena, (Arauca) y la forma en que salió ileso de un atentado Leo Tovar, activista cultural y líder juvenil.
Bajan otros telones y abandonan un segundo la escena otros ilusionistas, no ya del amor y del dolor, sino de la mentira y la trampa contra el pueblo… La risa locuela estalla en un país enlutado. Al evocar en Villavicencio a Leo, hemos recordado al senador Pedro Nel Jiménez, al representante Octavio Vargas, a los diputados Rafael Reyes, Carlos Kovacs, Carlos Julián Vélez, Rodrigo García, a los alcaldes María Mercedes Méndez, William Ocampo, Julio Cañón [líderes Upeistas asesinados] y tantos otros desaparecidos en las fauces del terrorismo de Estado. La muerte de Leo no es ajena al dramático momento que vivimos. Un momento en que el clamor universal pide respeto a los derechos humanos en Colombia, el presidente (ex presidente por fortuna) Gaviria vetó la ley que definía la desaparición forzada de personas como delito… Felices los de arriba. Y desdichados los de aba- jo. Se levanta ahora el telón sobre el gobierno de Samper. Ya no está Leo para ayudarnos, para aportar su risa (no morbosa ni maligna) universal en la multitud de actos que vienen. Risa leonina, que bajo tierra parece decirnos: “No dejen, compañeros, de alistar un acto de teatro, una canción, una pintura que digan que Colombia vive y sueña…”. ¡Ay, Leo!” (2).
Fuentes:
- 1. ¿QUIÉN ASESINÓ A LEO TOVAR? - VOZ Agosto de 1994
- 2. LEO - Manuel Cepeda Vargas / VOZ, agosto 18 de 1994
