El 23 de agosto de 1992 en Apartadó, Antioquia, un bombardero Hércules de la Fuerza Aérea Colombiana FAC, en desarrollo de operativos contra las FARC, disparó ráfagas de ametralladora sobre el área habitada de las veredas Arenas Altas, Arenas Bajas, La Pala, El Salto, El Gas y El Guineo. Más de cien familias quedaron atrapadas en el área de operaciones y tuvieron que desplazarse para salvar la vida. Ésta fue la tercera ocasión en que la población campesina tuvo que salir de su lugar de trabajo y residencia como resultado de las acciones militares.
No todos los campesinos de esta zona, ubicada en las estribaciones de la Serranía de Abibe pudieron escapar. Fue el caso del viejo Luis Alfredo Pérez, de 87 años de edad, un paisa “que no se le arruga a nada”, y que ese día tenía el propósito de llegar hasta el pueblo a mercar.
A las seis de la mañana ametrallaron su rancho. Una ráfaga acabó en el instante con la vida de su compañera de siempre, MARIA CASTRILLÓN, un año menor que él y de cuyo hogar quedaron nueve hijos. Pero el dolor de la herida no era tanto como el que le producía la pérdida de su compañera.
Fuentes:
1. CON LA ROPITA QUE TENIAN ENCIMA Y A CORRER - Voz, septiembre 3 de 1992