Martha Cecilia Ayure Quintero
Fuente:
Hechos
Masacre: FINCA EL SALTO 14-May-92
Víctimas en estos hechos: 3 (Asesinadas: 3- Desaparecidas: 0)
El 14 de mayo de 1992 en La Uribe, Meta, miembros de la Brigada Móvil Nº1 asesinaron a MARTHA CECILIA AYURE QUINTERO, de 11 años, MARCOS BONILLA BASALLO y MOISÉS GARCÍA.
Relata la fuente: ''Uno de los casos que evidencian claramente el accionar de las fuerzas militares contra los supuestos guerrilleros, sin importarle la población civil que esté de por medio, es el ocurrido el 14 de mayo de 1992, en la vereda Santander, finca El Salto. Allí fue asesinada la niña MARTHA CECILIA AYURE QUINTERO, de 11 años, junto con los presuntos insurgentes MARCOS BONILLA BASALLO y MOISÉS GARCÍA; en esa ocasión la Brigada Móvil Nº1, mediante un operativo en el que participaron aproximadamente 400 soldados, atacó de manera indiscriminada la casa donde se encontraban las víctimas, destrozándola y acabando hasta con los animales.
Ese día a las 5:00 de la tarde, llegaron a la vivienda dos presuntos guerrilleros que se quedaron un momento mientras les brindaban algo de comer; uno de ellos estaba ayudando a pilar arroz y el otro se acercó a una de las hijas para ver sus labores escolares. De pronto fueron rodeados por militares, de las compañías Armazón, Mulato y Robles de la Brigada Móvil No. 1 del Ejército, que sin medidas de precaución y sin dar voces de alto, abrieron fuego indiscriminado contra la casa, dando muerte a los dos insurgentes identificados como Marcos Bonilla Basallo y Moisés García, cuando intentaban huir, y a la menor Martha Cecilia Ayure Quintero, de 11 años de edad y resultando gravemente heridas Matilde Quintero y Sandra Milena Ayure Quintero, de 5 años de edad.
El tiroteo duró bastante rato: una vez terminó, el comandante de la tropa trasladó al Batallón 21 Vargas, en el municipio de Granada, a las menores que quedaron ilesas y a las lesionadas al hospital militar en Bogotá, donde no se permitió el ingreso del esposo y padre, Eusebio Ayure Bolaños, así como tampoco se brindó información acerca del lugar donde había sido enterrado el cadáver de Marina Cecilia, por lo cual la familia declaró perdido su cadáver. Las personas heridas fueron dadas de alta del hospital el 23 de septiembre de 1992 y las niñas ilesas fueron entregadas por el Ejército al Instituto de Bienestar Familiar, sin razón para ello, puesto que tenían a sus padres reclamándolas.
Los militares que participaron en el procedimiento manifestaron que se trató de un ''enfrentamiento con la guerrilla'' y así lo hicieron público ante los medios de comunicación, argumentando que habían destruido un ''campamento de las FARC'' El General Rafael Hernández López informó que la niña había muerto a manos de la guerrilla durante el enfrentamiento; se supo igualmente que el padre de la niña fue hostilizado por las tropas por su intención de denunciar la realidad de los hechos.
Las versiones de soldados que participaron en el operativo, dirían que: un grupo de aproximadamente 20 guerrilleros fueron los primeros que abrieron fuego desde dentro de la casa hacia donde se encontraba el Ejército, luego salieron huyendo llevándose con ellos a las niñas Ayure Quintero y como consecuencia resultó muerta una menor y heridas la madre y otra menor de edad. Dicen también que la guerrilla emboscó al Ejército y que desde el interior de la vivienda disparo contra el ejército y asesinó a la menor e hirió a la madre y a la otra hija.
Sin embargo, en declaración dada a los funcionarios de la Procuraduría, una de las menores que salió ilesa narró de la siguiente manera lo que vivió: '' ...mi mamá me mandó a pilar el arroz... yo ya había pilado harto rato y mi mamá le dijo a Martha Cecilia, mija ayúdele a la otra que está cansada, y ella fue a ayudarme y en esas los guerrilleros ya habían comido. y yo me entré a estudiar, ya uno de los guerrilleros le dijo a Martha Cecilia que si le ayudaba a pilar el arroz y ella le dijo que sí, y él se puso a pilar el arroz y el otro se sentó adentro y se puso a mirarme los cuadernos de la escuela, me preguntaba sobre las tareas, me decía que él si había estudiado harto, y el que se puso a pilar el arroz recargó el arma contra la pared y Martha Cecilia se sentó a mirar como pilaba el arroz, y en esas latió un perro que teníamos y pusimos cuidado pero no vimos a nadie, pero yo creo que el ejército si estaba ahí porque el perro latía, pero se demoraron en tirarle a los guerrilleros que estaban en la casa, le dispararon al que estaba pilando el arroz por la espalda y como la niña Martha Cecilia estaba al frente de él sentada los tiros la cogieron a ella. y yo vi que mi hermana murió cuando sonaron los tiros le salió sangre de la cabeza pero yo corrí para el solar grande que hay y me tiré al suelo, el guerrillero que estaba mirándome los cuadernos salió corriendo y el otro también, no me di cuenta si ellos estarían heridos o no. Yo me di cuenta que mi mamá salió corriendo, y cuando pasaba con la niña entre la cocina y la pieza tiraron un rafagazo y le dieron a la niña en la pierna y mi mamá salió y en una mata grande que hay se tendió ahí, y allá le botaron una bomba y le hirieron la mano porque eso estaban disparando contra la casa y contra nosotras. Yo cuando vi la finada que le salía sangre por la cabeza, lo primero que pensé fue la mataron, yo me entré y ya habían dos soldados en la casa....''.
Tanto la Justicia Penal militar, como la Procuraduría archivaron los casos, absolviendo de esa manera a los militares y dejando el crimen en la total impunidad (1).
(1) El Juzgado 119 de Instrucción penal militar adelantó por estos hechos la indagación preliminar radicada con si No. 058. El mismo día de los insucesos (Mayo 13/92) se le recepcionó declaración a la señora Matilde Quintero Valdés en las instalaciones del Batallón 21 Vargas, no obstante encontrarse herida y afectada por la secuencia de los hechos, además de no saber leer ni escribir, suscribiendo por rila la diligencia un teniente del ejército.
En su declaración da a entender que además de los dos presuntos guerrilleros que estaban en el interior de la vivienda, había otros más en una mata de monte y que fueron estos quienes dispararon contra la vivienda.
La Juez 119 de instrucción penal militar el día 14 de mayo a las 16:30 practicó el levantamiento del cadáver de Martha Cecilia Ayure Quintero y dispuso que el de los dos insurgentes fuera realizado por el Alcalde Municipal de La Uribe.
Según el acta de levantamiento del cadáver de la menor Ayure Quintero y la necropsia, recibió una herida de arma de fuego en la región parietal derecha.
Los militares acusaron al grupo de seguridad del Secretariado de las FARC como los autores de la muerte de Martha Cecilia Ayure y de las heridas causadas a Matilde Quintero y a la menor Sandra Milena Ayure, en consecuencia el Juzgado 119 de Instrucción Penal militar dispuso el 18 de mayo de 1992 remitir copia de dichas declaraciones y otras piezas procesales al Juzgado Segundo de Instrucción Criminal para que investigara esos hechos.
A menos de un mes de los hechos, el once de junio de 1992, el Juzgado 119 de Instrucción Penal militar profirió resolución absteniéndose de abrir investigación formal contra los efectivos militares ya que «las autoridades militares....accionaron sus armas para responder al fuego del grupo guerrillero, y así lograr defender sus vidas de la injusta agresión siendo la defensa proporcional al ataque....pues la Fuerza Pública en este caso el Ejército Nacional no hizo cosa distinta que obrar tal como se lo ordena el articulo 217 de la Constitución Nacional». Para adoptar dicha decisión el Juzgado sólo tuvo en cuenta las declaraciones de los militares, ya que fue el único material probatorio que se recopiló. Al respecto sostuvieron según el Despacho «las compañías Armazón, Robles y Mulatos al aproximarse a la casa de habitación de Matilde Quintero la tropa fue detectada por unos cincuenta bandidos que se encontraban en la casa y alrededor de ella, que al ser atacada la tropa reaccionó sin esperar ninguna orden, es lo que se acostumbra y se espera de soldados bien entrenados, al ser atacados instintivamente reaccionaron para defender su vida, que los sujetos dados de baja Moisés García y Marcos Bonilla pertenecían a la guardia de seguridad a los miembros del estado mayor de las FARC..''
ACTUACIÓN DISCIPLINARIA:
La oficina de Investigaciones Especiales de la Procuraduría General de la Nación con sede en Santa fe de Bogotá inició investigación preliminar el 28 de mayo de 1992 y fue radicada con el No. 2016/92, Ese mismo día se practicó visita especial a las instalaciones del Hospital Militar Central, donde en un principio los funcionarios de la Procuraduría no encontraron información de las victimas, solo tiempo más tarde se les vino a informar que allí si se encontraban.
Por órdenes del Jefe de División asistencial Evelio Barón se dispuso, por motivos de seguridad, no dar información sobre las lesionadas y no hacerlas figurar en los listados generales de pacientes recluidos en el hospital, ni incluir sus nombres en el kardex, Dicha orden es en cumplimiento de lo dispuesto por la oficina de prensa del Ministerio de Defensa.
El día 2 de junio de 1992 la Oficina de Investigaciones Especiales, remitió lo actuado a la Procuraduría Delegada para las Fuerzas Militares, que radicó las diligencias preliminares con el No, 1619.
El señor Ayure solicitó insistentemente se le facilitara el ingreso al hospital Militar a comunicarse con sus familiares, ya que se le había negado repetidamente, permitiéndose en ese centro asistencial sólo la intervención de funcionarios públicos, como abogados de la Consejería para los Derechos Humanos y la Procuraduría, más no la de sus propios familiares.
El día 2 de julio de 1992 el señor Enserio Ayure presentó ante el Procurador Delegado para las Fuerzas Militares una petición en la cual requería información acerca del lugar donde los militares habían enterrado el cuerpo de su hija menor Martha Cecilia Ayure Quintero, así mismo exigiendo que la Justicia ordinaria (Fiscalía General de la Nación) investigara los hechos donde perdió la vida su hija y sufrieron graves heridas su compañera permanente y otra pequeña de cinco años.
El 10 de julio de 1992 el señor Eusebio Ayure declaró ante el abogado comisionado de la Procuraduría Delegada para las Fuerzas Militares, la intimidación de que era objeto por los militares debido a sus denuncias ante ese organismo de control.
El 8 de julio de 1992 el Procurador Delegado para las Fuerzas Militares decretó la práctica de pruebas. El 23 de marzo de 1993 se notificó a Eusebio Ayure mediante oficio No. 1037 de la Procuraduría Delegada para las Fuerzas Militares el archivo del expediente por no encontrar mérito para abrir formal investigación.
Fuentes:
- 1. COLOMBIA NUNCA MAS Zona 7ª - La década del Genocidio, Capítulo III 1985 -1996
